Es común que muchas personas asocien el infarto con problemas de presión alta o hipertensión, sin embargo, no siempre es así. Este mito va acompañado de un dolor inminente, pero, todos esos síntomas varían según el organismo. Esto lo confirma el Dr. Ernesto Mora, un reconocido cardiólogo madrileño que ha compartido la realidad clínica que envuelve las señales que se manifiestan en tu cuerpo y que muchas veces se confunden con otros problemas de salud.
«Cuando era estudiante y me tocó rotar por el área de urgencias del hospital, nos llegó un paciente con el brazo entumecido, su presión arterial era normal, pero de repente comenzó a bajar; el ojo clínico del internista lo motivó a solicitar un electrocardiograma, y ¿adivinen qué? El paciente llevaba 5 minutos preinfartado», comentó el cardiólogo Mora, quien también ha compartido una lista de hábitos que deberías sacar de tu rutina desde hoy mismo, si lo que deseas es mejorar tu bienestar integral.
EN EL INFARTO EL DOLOR DE PECHO NO SIEMPRE ES AGUDO

Si bien es cierto que el dolor de pecho sigue siendo el síntoma más conocido del infarto, el cardiólogo Dr. Ernesto Mora afirma que «no siempre se presenta como un dolor fuerte y localizado, muchas veces es como una sensación de peso. Incluso una pequeña molestia que va y viene de forma intermitente». Asimismo, subraya que este dolor puede irradiar al brazo izquierdo, espalda, cuello o mandíbula, especialmente en mujeres o pacientes diabéticos.
Este tipo de síntomas muchas veces puede ser leve o difícil de describir. Por ello, es clave estar atento cuando una molestia en el pecho aparece repentinamente sin causa clara, esto no debe ignorarse. Otra señal frecuente que describe el cardiólogo Mora y que sucede minutos antes de un infarto es la sensación de falta de aire repentina. Esto significa que el corazón no bombea con eficacia. Del mismo modo, esta señal puede estar acompañada de malestar general, sudoración y dolor en el pecho, por lo que se convierte en una alarma clara de que se necesita atención médica urgente.
LOS SÍNTOMAS DEL INFARTO QUE VARÍAN SEGÚN EL ORGANISMO
Por su parte, los síntomas que pueden indicar un posible infarto, no siempre aparecen a la vez ni siguen el mismo patrón en todas las personas. Por eso, es clave saber escuchar las señales que tu cuerpo envía y así lograr una atención médica oportuna. Sin embargo, esta lista generalizada, es algunas de las alertas que no debes ignorar:
- Dolor, presión u opresión en el pecho (puede ser leve o intenso)
- Sensación de peso en el centro del pecho
- Dolor que se irradia al brazo izquierdo, derecho, espalda, cuello, mandíbula o estómago
- Falta de aire, incluso en reposo
- Sudor frío repentino
- Náuseas o vómitos
- Mareo, aturdimiento o sensación de desmayo
- Debilidad o fatiga intensa e inusual
- Palpitaciones o latidos irregulares
- Ansiedad repentina o sensación de peligro inminente
- Palidez
- Malestar general difícil de describir
- Dolor abdominal alto o sensación de indigestión
- Dolor de cabeza repentino (menos frecuente)
Si tú o alguna persona cercana presenta uno o más de estos síntomas en un mismo día, es importante no dejarlo pasar. En su lugar se recomienda acudir al centro hospitalario más cercano para la evaluación de los expertos en salud. Por su parte, el cardiólogo Mora explica, que todos estos síntomas no vienen de la nada «la rutina y la dieta influyen mucho, por tanto, las personas con obesidad o enfermedades crónicas como la diabetes, son más vulnerables a sufrir un infarto de miocardio.
EXPULSAR ESTOS HÁBITOS DE LA RUTINA REDUCE EL RIESGO DE INFARTO
Ahora que ya entendemos un poco más sobre los síntomas de un infarto, el cardiólogo Dr. Ernesto Mora, afirma que «existen muchas personas que no llevan un estilo saludable, y los malos hábitos también pasan una factura alta a tu organismo». Por ejemplo, fumar o vapear reduce los niveles de oxígeno en sangre al igual que abusar del alcohol o llevar una alimentación rica en ultraprocesados, grasas saturadas, sal y azúcar refinado, son algunos de los hábitos que te hacen vulnerable a sufrir un infarto.
Por su parte, una vida sedentaria, noches de trasnocho, estrés constante y mal gestionado, también se suman a esta lista de cosas que debes reducir en tu rutina. Asimismo, ignorar los niveles de colesterol en sangre, la hipertensión o descuidar la diabetes, aumenta el riesgo un infarto. El consumo de drogas estimulantes, comidas a deshoras, automedicarse y no acudir a revisiones médicas periódicas, crean el escenario perfecto para la llegada de infartos u otras enfermedades crónicas.
CAMINAR ES CLAVE PARA EVITAR UN INFARTO

No contar con una rutina de actividad física es un verdadero desafío, esto se debe a que el dolor de cadera al sentarse comienza a ser una rutina y los crujidos en las rodillas al sentarse o ponerse de pie ya son normales. No obstante, es necesaria una caminata diaria de al menos media hora. De esta forma tus articulaciones y sistema circulatorio se activan para reforzar tu cuerpo. Mantenerte activo es vida para tu corazón y movilidad para tus articulaciones.
En tal sentido, es importante adoptar una rutina diaria para lograr este objetivo. Y no te preocupes, que no necesitas un entrenamiento sofisticado, simplemente camina. Esto lo puedes hacer de salida al trabajo, olvidarte del transporte y caminar hasta tu casa. En la casa procura mantenerte activo, los fines de semana no son excusa para abandonar la actividad física; todo lo contrario son días en los que puedes reforzar tu corazón y bienestar integral con este simple hábito.
ESTA ESPECIA MEJORA LA SALUD CARDIOVASCULAR
La salud cardíaca es uno de los factores que más debes proteger en tu organismo. Y la inclusión de la canela, podría convertirse en el primer paso para mejorar progresivamente. ¿Quieres un corazón más fuerte?, entonces incluye la canela a tu dieta y descubre las siguientes ventajas:
- Mejora la circulación sanguínea
- Reduce el colesterol malo
- Reduce la presión arterial
Puede que esta especia parezca algo simple en tu despensa, pero antes de la llegada de las grandes farmacéuticas, la canela se utilizaba para combatir infecciones, fortalecer el sistema inmunitario y eliminar bacterias dañinas. En la actualidad, este alimento sigue mejorando la vida de millones de personas alrededor del mundo. No existe la menor duda de que este superalimento merece la pena ser explorado.
Y es que con todas las ventajas anteriores, la canela sigue causando asombro porque también sirve para mejorar la digestión, ya que reduce la hinchazón abdominal, combate las bacterias dañinas y mejora la salud intestinal. Además, esta especia es reconocida en el mundo de la nutrición y del fitness como un coadyuvante para la pérdida de peso. Esto se debe a que la canela controla el azúcar en sangre, acelera el metabolismo y reduce los antojos por el dulce.








