El té caliente forma parte de la vida cotidiana de millones de personas en Asia desde hace siglos, no como una moda ni como un simple gesto cultural, sino como una práctica profundamente ligada al cuidado del cuerpo. Mientras en Occidente se ha popularizado la idea de que lo ideal es beber frío para refrescarse o hidratarse mejor, otras tradiciones médicas llevan mucho tiempo defendiendo justo lo contrario, y no sin argumentos.
Según la medicina tradicional china, esta bebida, no solo reconforta, sino que acompaña al organismo en procesos tan básicos como la digestión o la correcta hidratación. En un contexto en el que cada vez buscamos más soluciones rápidas para sentirnos mejor, expertos como el doctor Liu Zheng invitan a mirar hacia costumbres antiguas que, lejos de ser supersticiones, tienen una lógica fisiológica que empieza a llamar la atención también fuera de Asia.
1La visión de la medicina tradicional china
Desde hace más de dos mil años, la medicina tradicional china entiende la salud como un equilibrio interno, en el que la energía vital debe fluir de manera adecuada. Dentro de esa mirada, no solo importa qué comemos, sino cómo lo hacemos y en qué condiciones, incluida la temperatura de los alimentos y las bebidas. Para Liu Zheng, médico y profesor especializado en esta disciplina, este aspecto ha sido injustamente olvidado en la alimentación moderna.
El té caliente, explica el especialista, encaja dentro de lo que la MTC llama dietoterapia, una forma de entender la comida no por sus nutrientes, sino por cómo interactúa con el cuerpo de cada persona. Un alimento puede ser saludable en términos generales y, aun así, no resultar adecuado para una determinada constitución física. En ese punto, la temperatura juega un papel clave, porque influye directamente en la forma en que el organismo asimila lo que ingiere.






