El té caliente forma parte de la vida cotidiana de millones de personas en Asia desde hace siglos, no como una moda ni como un simple gesto cultural, sino como una práctica profundamente ligada al cuidado del cuerpo. Mientras en Occidente se ha popularizado la idea de que lo ideal es beber frío para refrescarse o hidratarse mejor, otras tradiciones médicas llevan mucho tiempo defendiendo justo lo contrario, y no sin argumentos.
Según la medicina tradicional china, esta bebida, no solo reconforta, sino que acompaña al organismo en procesos tan básicos como la digestión o la correcta hidratación. En un contexto en el que cada vez buscamos más soluciones rápidas para sentirnos mejor, expertos como el doctor Liu Zheng invitan a mirar hacia costumbres antiguas que, lejos de ser supersticiones, tienen una lógica fisiológica que empieza a llamar la atención también fuera de Asia.
2Por qué el té caliente ayuda a digerir mejor
Uno de los ejemplos más claros que utiliza Liu Zheng para explicar este efecto es muy sencillo y fácil de entender. Limpiar un plato lleno de grasa con agua fría cuesta mucho más que hacerlo con agua caliente. Algo parecido ocurre dentro del cuerpo cuando mezclamos comidas grasas con bebidas frías, ya que el frío tiende a solidificar esa grasa y dificulta su digestión.
El té caliente, en cambio, acompaña al sistema digestivo, facilitando que los alimentos se procesen de forma más fluida. Según el experto, beber infusiones calientes durante las comidas puede ayudar a evitar digestiones pesadas, fermentaciones lentas y la aparición de gases, algo muy común cuando el cuerpo no logra absorber bien lo que recibe. No se trata de magia, sino de favorecer un entorno interno más eficiente.






