María Teresa Campos falleció el 5 de septiembre de 2023 a los 82 años, dejando un vacío en la televisión española que nadie ha logrado llenar. Solo días después de su muerte, sus hijas Terelu y Carmen Borrego protagonizaron una de las disputas familiares más sonadas del panorama mediático nacional. Lo que empezó como un duelo compartido terminó en reproches, acusaciones de robo y un distanciamiento que aún perdura.
Joyas y bolsos: el detonante de la ruptura
El joyero de María Teresa Campos se convirtió en el epicentro de la discordia familiar. Carmen Borrego acusó públicamente a su hermana mayor de que habían desaparecido piezas valiosas tras el fallecimiento de su madre, según reveló Kiko Matamoros en el programa ‘Ni que fuéramos Shhh’. Las hermanas, que durante décadas mantuvieron una relación pública de complicidad, llegaron a retirarse la palabra durante meses por este conflicto.
Los bolsos de diseñador también alimentaron la tensión. Alejandra Rubio, hija de Terelu, fue señalada por aprovechar la cercanía con su abuela para quedarse con complementos de lujo incluso antes del fallecimiento. Esta maniobra generó indignación en el sector de la familia liderado por Carmen Borrego, que consideró la actitud de su sobrina como una falta de respeto hacia la memoria de la presentadora.
La disputa escaló hasta convertirse en un conflicto absolutamente brutal, con acusaciones cruzadas que dejaron al descubierto las grietas de una familia que siempre proyectó unidad ante las cámaras. Terelu negó las acusaciones de su hermana y defendió que todo el reparto se había realizado conforme a los deseos de su madre. Sin embargo, las declaraciones públicas de ambas hermanas en distintos programas televisivos demostraron que la reconciliación estaba muy lejos de producirse.
La falta de liquidez que agravó la crisis
✓ La de María Teresa Campos no contaba con la liquidez que sus hijas esperaban
✓ La presentadora tuvo que vender su casoplón años antes por problemas económicos derivados de la mala administración familiar
✓ Terelu y Carmen vivieron por encima de sus posibilidades durante décadas gracias a los ingresos de su madre
✓ El pleito ganado por Terelu contra Mediaset se saldó con un acuerdo de reincorporación en lugar de compensación económica
La situación económica del clan Campos empeoró cuando cesaron los contratos televisivos de la matriarca. Sin el colchón financiero que proporcionaban los programas de María Teresa, sus hijas se vieron obligadas a monetizar hasta el último detalle del fallecimiento, vendiendo exclusivas y participando en realities que antes habrían rechazado. Carmen Borrego confirmó recientemente su entrada en ‘GH Dúo’, un movimiento interpretado como una necesidad económica más que como una decisión vocacional.
Exclusivas mediáticas y celos profesionales
Las tensiones no se limitaron al reparto material de la María Teresa Campos herencia. Surgieron celos profesionales entre ambas hermanas por la gestión de las exclusivas relacionadas con la enfermedad y muerte de su madre. Carmen Borrego había actuado como representante de María Teresa durante años, llevándose un porcentaje de sus apariciones públicas. Terelu, en cambio, se opuso en múltiples ocasiones a que su madre siguiera exponiéndose mediáticamente en sus últimos años.
Este desacuerdo sobre la explotación comercial del legado materno generó un conflicto de intereses que estalló públicamente en plató. Durante una emisión de ‘De Viernes’, Terelu reaccionó visiblemente molesta cuando se mencionaron viejas declaraciones de Belén Rodríguez sobre las diferencias económicas dentro de la familia Campos. La tensión fue tal que Mediaset decidió vetar parte del material grabado para evitar un mayor deterioro de la imagen de las hermanas.
Un legado televisivo ensombrecido
María Teresa Campos Luque fue una pionera del periodismo español con más de 50 años de trayectoria en radio y televisión. Nacida en Tetuán en 1941, se convirtió en una de las comunicadoras más queridas y respetadas del país, recibiendo el Premio Nacional de Televisión de los Ondas en 2002 y la Medalla de Oro de Andalucía en 2000. Su programa ‘¡Qué tiempo tan feliz!’ la consolidó como la reina de los fines de semana en Telecinco durante casi una década.
Sin embargo, el conflicto entre sus herederas ha empañado ese legado. Lo que debería haber sido un tributo a una carrera ejemplar se ha convertido en una sucesión de portadas sobre disputas patrimoniales y reproches públicos. La industria televisiva, que durante décadas convirtió a la familia Campos en un pilar de la programación del corazón, ahora explota sin pudor las miserias de un clan roto.








