Ultimamente se habla mucho de la microbiota, aunque algunas de esas veces ni siquiera terminamos de entender por qué es tan importante. No se ve, no duele de forma directa y, sin embargo, influye en cómo digerimos, en cómo nos defendemos de las infecciones e incluso en cómo nos sentimos a diario, porque cuando algo se desajusta ahí dentro, el cuerpo suele mandar señales que no siempre sabemos interpretar.
La buena noticia es que la microbiota no es algo rígido ni condenado a funcionar mal para siempre, por el contrario, ella cambia, se adapta y responde a nuestros hábitos, sobre todo a lo que comemos y a cómo vivimos. Para el doctor Sebastián La Rosa no existe una dieta perfecta para todo el mundo, pero sí elecciones que ayudan a que ese ecosistema interno esté más equilibrado y trabaje a nuestro favor.
3Señales de que algo no va bien en tu intestino
No siempre somos conscientes de que la microbiota está alterada, pero el cuerpo suele avisar, con cosas como hinchazón frecuente, digestiones pesadas incluso con comidas normales o gases constantes, lo que pueden ser las primeras pistas. A esto se suma una fatiga persistente que no mejora con el descanso o esa sensación de niebla mental que dificulta concentrarse.
También pueden aparecer problemas en la piel, como acné o dermatitis, cambios en el ritmo intestinal o la impresión de que cada vez más alimentos sientan mal. No significa que todo sea culpa de la microbiota, pero sí es una señal de que conviene mirar hacia dentro. Consultar con un especialista es el mejor paso para confirmar qué está pasando y ajustar alimentación y estilo de vida, porque cuidar la microbiota no va solo de comer mejor, sino de vivir de una forma más amable con el cuerpo.






