Netflix tiene un talento especial para estrenar series que llegan envueltas en grandes campañas y conversaciones constantes, pero de vez en cuando ocurre justo lo contrario, aparece una ficción que se cuela poco a poco en las casas, que se recomienda en voz baja y que va creciendo gracias al boca a boca. Eso es exactamente lo que ha pasado con ‘El desorden que dejas’, una serie española que no necesitó hacer ruido para quedarse en la memoria de muchos espectadores.
La plataforma apostó por este thriller psicológico sin prisas, confiando más en la historia que en el impacto inmediato, y el tiempo le ha dado la razón. No es una serie que se consuma con el móvil en la mano ni que busque el giro fácil, sino una de esas ficciones que se cuecen despacio, que incomodan un poco y que te obligan a prestar atención, algo cada vez menos habitual en el catálogo de estrenos rápidos.
2Adolescentes y heridas que no se ven
Uno de los grandes aciertos de esta ficción es cómo aborda el mundo adolescente sin edulcorarlo ni convertirlo en caricatura. La plataforma se aleja aquí de los tópicos más habituales y muestra un instituto marcado por las jerarquías invisibles, el acoso silencioso y las consecuencias emocionales que muchas veces los adultos prefieren no ver.
La serie habla de culpa, de presión social y de heridas que se arrastran durante años, tanto en los jóvenes como en los adultos que los rodean. Netflix pone el foco en cómo una comunidad entera puede mirar hacia otro lado mientras el daño crece, algo que incomoda, pero que resulta profundamente reconocible para muchos espectadores.






