El mercurio es una palabra que cada vez aparece con más frecuencia cuando hablamos de alimentación, especialmente al mencionar uno de los productos más habituales en las despensas españolas, el atún en lata. Práctico, barato y rápido, este alimento se ha ganado un hueco fijo en comidas y cenas por su aporte de proteínas, omega-3 y vitamina D, pero también por las dudas que genera su consumo continuado.
El mercurio no convierte automáticamente al atún en un alimento peligroso, pero sí obliga a mirar con algo más de atención qué comemos y con qué frecuencia. Las conservas que llegan al supermercado pasan controles estrictos y cumplen la normativa europea, pero el verdadero riesgo no está tanto en una lata puntual como en convertirla en un básico diario sin variar ni informarse.
1Por qué el mercurio está en el atún
El mercurio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en el medio marino y que se va acumulando en los peces a lo largo de su vida. Cuanto más grande es el pez y más tiempo vive, mayor cantidad de mercurio puede concentrar en su organismo, y ahí es donde entra en juego el tipo de atún que acaba dentro de la lata.
Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerdan que el atún en conserva es seguro y que los niveles están muy por debajo del límite legal. Aun así, los expertos insisten en que la clave está en el consumo responsable y en no abusar siempre de la misma especie, algo que muchas personas hacen sin ser conscientes.






