Asturias es uno de esos lugares donde salir a caminar se convierte en algo más que hacer ejercicio. Aquí el senderismo es una forma de mirar el paisaje sin prisas, de escuchar el sonido del agua, del viento entre los árboles y de entender por qué esta tierra engancha tanto. Da igual la estación del año, siempre hay un camino que sorprende y que invita a volver.
En Asturias, la naturaleza no entiende de temporadas bajas, pues la lluvia, la niebla o el sol cambian el paisaje, pero nunca lo estropean. Hay rutas que funcionan en cualquier momento, ya sea con el verde intenso de la primavera, el frescor del verano, los colores del otoño o la atmósfera más salvaje del invierno. Aquí te enseñamos tres de ellas, tres rutas que enamoran siempre.
2Senda del Oso
La Senda del Oso es perfecta para quienes buscan disfrutar de Asturias sin grandes exigencias físicas. Es una ruta sencilla, bien acondicionada y muy agradecida, ideal para hacer en familia o para caminar sin mirar el reloj. Atraviesa antiguos trazados ferroviarios reconvertidos en caminos verdes, siempre acompañados por el sonido del agua.
A lo largo del recorrido aparecen túneles, puentes, áreas recreativas y pueblos pequeños que invitan a parar. En otoño, los bosques que rodean la senda se llenan de tonos ocres y dorados, mientras que en verano la sombra hace el camino mucho más llevadero. Es una ruta que demuestra que Asturias también sabe ser amable y accesible sin perder belleza.






