La serie de Netflix que empieza como un drama familiar y acaba convirtiéndose en una obsesión

Esta serie de Netflix arranca como un drama familiar reconocible, pero capítulo a capítulo se transforma en una obsesión que te empuja a seguir viendo, incluso cuando sabes que no te va a dejar respirar.

Netflix vuelve a demostrar su olfato para crear series que empiezan con un tono contenido y acaban atrapando al espectador hasta el punto de la obsesión, y ‘La chica de nieve’ es un ejemplo claro de ello. Lo que arranca como un drama familiar marcado por una desaparición termina convirtiéndose en un thriller psicológico que no da tregua y que se cuela fácilmente entre esas series que se ven del tirón.

Netflix adapta en esta ficción la novela de Javier Castillo y lo hace apostando por una narrativa que va creciendo poco a poco, sin prisas pero sin pausas, jugando con el dolor, la culpa y la necesidad de respuestas. Al principio parece una historia más sobre una familia rota, pero conforme avanzan los capítulos, la serie se vuelve más oscura, más incómoda y mucho más adictiva.

1
Un drama familiar en Netflix que toca fibras muy reales

“La chica de nieve”. Fuente: Netflix

La historia arranca con la desaparición de una niña durante una cabalgata de Reyes en Málaga, un golpe devastador para una familia que pasa de la normalidad al vacío en cuestión de minutos. Ese primer impacto coloca el foco en el sufrimiento de los padres, en la espera interminable y en la forma en la que cada uno intenta sobrevivir al dolor.

Publicidad

Durante los primeros episodios, ‘La chica de nieve’ se apoya mucho en ese drama íntimo y humano. No hay prisas, se muestra el desgaste emocional, la culpa, la esperanza que se apaga y se enciende una y otra vez, y eso conecta de forma directa con el espectador, que entiende desde el principio que no está ante una historia ligera.

Atrás
Publicidad
Publicidad