OCU lo puso a prueba: Este yogur «saludable» de Mercadona tiene más azúcar que un helado de vainilla

La Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado un análisis exhaustivo que revela datos alarmantes sobre productos lácteos fermentados comercializados como alternativas saludables en supermercados españoles. Los resultados muestran que ciertos yogures con etiquetas nutricionales atractivas superan en contenido de azúcar a helados convencionales, engañando a consumidores que buscan opciones equilibradas.

La OCU ha identificado un producto lácteo fermentado de Mercadona que, pese a su presentación como alternativa saludable, contiene mayor cantidad de azúcar que un helado de vainilla convencional. El análisis realizado durante 2025 examinó 47 referencias de yogures y postres lácteos disponibles en las principales cadenas de supermercados españolas. Los resultados evidencian que productos etiquetados como ligeros o funcionales incluyen hasta 18 gramos de azúcar por cada 100 gramos, mientras que helados tradicionales rondan los 15 gramos.

Este descubrimiento genera preocupación entre nutricionistas y consumidores conscientes que buscan opciones nutritivas para su dieta diaria. La estrategia de marketing de estos productos enfatiza beneficios probióticos y contenido proteico, desviando la atención del exceso de azúcares añadidos presentes en su formulación.

Composición nutricional que sorprende a expertos

Los técnicos de la organización analizaron específicamente yogures con sabores frutales y variedades cremosas que prometen beneficios digestivos. La sorpresa llega al comparar estas opciones con postres tradicionales considerados caprichos ocasionales. Un yogur de fresa o coco comercializado como funcional puede alcanzar las 140 kilocalorías por unidad de 125 gramos, equiparándose energéticamente a una bola de helado artesanal.

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La fermentación láctea tradicional genera naturalmente lactosa residual que aporta dulzor moderado. Sin embargo, fabricantes incorporan azúcares añadidos, jarabes y concentrados para intensificar el sabor y mejorar la palatabilidad del producto final. Esta práctica genera confusión cuando el envase destaca proteínas o calcio sin mencionar prominentemente el contenido glucémico elevado.

El engaño aumenta cuando las porciones recomendadas aparecen reducidas en las tablas nutricionales. Un envase individual puede contener dos porciones según el fabricante, multiplicando por dos los valores de azúcar que un consumidor ingiere habitualmente. Los expertos recomiendan verificar gramos totales por envase en lugar de confiar únicamente en porcentajes de valores diarios recomendados.

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Identificación de productos problemáticos en lineales

✓ Yogures cremosos con sabores intensos que superan 16g de azúcar por ración
✓ Variedades infantiles decoradas con personajes animados conteniendo hasta 20g por tarrina
✓ Opciones bífidus con reclamos digestivos que incluyen 14g de azúcar añadido
✓ Yogures griegos con mermeladas incorporadas alcanzando 17g por unidad
✓ Postres lácteos fermentados con cobertura de chocolate que duplican valores estándar

La OCU elaboró un ranking comparativo situando en los primeros puestos aquellos productos que mantienen menos de 5 gramos de azúcar por cada 100 gramos. Las variedades naturales sin edulcorar ni saborizar ocupan las mejores posiciones, mientras que opciones con frutas de sabor concentrado caen en categorías inferiores. El estudio concluye que etiquetas con reclamos saludables no garantizan perfiles nutricionales equilibrados.

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Los consumidores deben priorizar la lectura detallada del listado de ingredientes donde aparece el orden decreciente de componentes. Si el azúcar figura entre los tres primeros elementos, el producto contiene proporciones elevadas que contradicen mensajes de salud presentes en el packaging. Esta práctica comercial cumple con normativas vigentes pero genera desorientación nutricional entre compradores que confían en las marcas establecidas.

Alternativas verificadas para consumo consciente

Los técnicos sugieren seleccionar yogur natural sin azúcares añadidos y complementarlo con frutas frescas cortadas en casa. Esta estrategia permite controlar exactamente la cantidad de dulzor incorporado mientras se mantienen los beneficios probióticos de los cultivos vivos. Las versiones griegas auténticas, elaboradas mediante colado tradicional, ofrecen mayor contenido proteico sin incrementos glucémicos significativos.

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Otra opción implica revisar marcas blancas de distribuidores que mantienen formulaciones simples con únicamente leche y fermentos lácticos. Estas alternativas cuestan entre 40% y 60% menos que referencias premium, ofreciendo composiciones más limpias sin aditivos innecesarios. El kéfir natural representa también una elección probiótica con menor contenido de azúcar que yogures comerciales saborizados.

Para familias con niños, preparar postres caseros mezclando yogur natural con miel cruda en cantidades controladas resulta más saludable que opciones industriales. Los pequeños desarrollan preferencia por sabores menos dulces cuando se acostumbran desde edades tempranas, reduciendo dependencia de productos ultraprocesados. Esta transición requiere paciencia inicial pero genera hábitos alimentarios más equilibrados a largo plazo.

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