La solidaridad con Palestina reactiva la calle y anuncia nuevas movilizaciones

En un momento marcado por la devastación sistemática de Gaza y la inacción efectiva de la comunidad internacional, el Teatro del Barrio, en el madrileño barrio de Lavapiés, acogió el acto ‘Del testimonio del genocidio a la acción: Palestina, solidaridad y la presión popular’.

El encuentro puso el foco en una idea central: cuando los gobiernos no actúan, la presión ciudadana se convierte en una herramienta imprescindible contra la impunidad. El acto reunió al médico palestino Dr. Refaat Alathama, superviviente del genocidio en Gaza, y al director de cine Javier Fesser, integrante del colectivo Artistas por Palestina, junto a activistas del movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

La combinación de testimonio directo, compromiso cultural y estrategia política dibujó un mapa claro de la solidaridad actual con Palestina: empatía social creciente, gestos institucionales insuficientes y una ciudadanía llamada a dar un paso más.

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Javier Fesser subrayó que el contexto español presenta contradicciones evidentes. Por un lado, destacó la empatía mayoritaria de la sociedad española hacia el pueblo palestino y el posicionamiento público del Gobierno frente al genocidio israelí o su decisión de embargar armas.

Fesser recordó algunos gestos recientes que muestran tanto el potencial como las carencias de la acción institucional. Mencionó el respaldo inicial del Gobierno español a La Flotilla de la Libertad, una iniciativa civil de ayuda humanitaria a Gaza, pero recordó que el Ejecutivo finalmente le quitó su protección.

Desde BDS aplaudieron la suspensión de la etapa final de La Vuelta ciclista a España en Israel o la decisión de RTVE de no participar en Eurovisión. El testimonio más crudo llegó de la mano del Dr. Refaat Alathama. Médico con experiencia en al menos cinco hospitales de Gaza posteriormente destruidos, relató una vida marcada por la guerra, los desplazamientos forzados y la resistencia cotidiana.

Ha sido evacuado hasta en diez ocasiones y, tras un complejo proceso, logró salir recientemente de Gaza con la ayuda de redes solidarias. Actualmente se encuentra en España junto a su esposa y seis hijos.

Palestina Moncloa
Acto en el Teatro del Barrio. Foto: Pedro Pérez Bozal.

Su relato puso rostro a las cifras: hospitales bombardeados, personal sanitario perseguido, infraestructuras básicas aniquiladas y una población civil atrapada sin salida. No se trató únicamente de una crónica del horror, sino de una denuncia directa de la destrucción deliberada del sistema sanitario, una práctica prohibida por el derecho internacional humanitario.

MOVIMIENTO BDS

El acto concluyó con una intervención del movimiento BDS, que planteó las estrategias de presión ciudadana como vía imprescindible para acabar con la impunidad israelí. Inspirado en el movimiento contra el apartheid sudafricano, el BDS defiende el boicot, la desinversión y las sanciones hasta que Israel cumpla el derecho internacional y reconozca los derechos fundamentales del pueblo palestino: el fin de la ocupación y la colonización, la igualdad de derechos para la población palestina y el derecho al retorno de las personas refugiadas.

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Veinte años después de su lanzamiento, el BDS cuenta con el respaldo de sindicatos, asociaciones académicas, iglesias y movimientos sociales en todo el mundo, y ha logrado poner en cuestión el apoyo internacional al régimen de ocupación, colonialismo y apartheid que Israel mantiene desde 1948. Su premisa es clara: Israel solo puede sostener este sistema gracias a la complicidad internacional de gobiernos, empresas e instituciones.

En este sentido, Amnistía Internacional ha señalado recientemente a diversas empresas por su contribución a la ocupación ilegal, el genocidio o crímenes de derecho internacional. Entre ellas figuran multinacionales como Boeing y Lockheed Martin, empresas armamentísticas israelíes como Elbit Systems, Rafael Advanced Defense Systems e Israel Aerospace Industries, la tecnológica china Hikvision, la empresa española CAF, el conglomerado surcoreano HD Hyundai, la estadounidense Palantir Technologies, la israelí Corsight y la empresa estatal de aguas Mekorot.

La denuncia apunta a una red global de intereses económicos que sostiene la maquinaria de guerra y la ocupación. El mensaje que atravesó todo el encuentro fue inequívoco: la solidaridad no puede quedarse en la indignación, debe traducirse en acción organizada. En esa línea, se anunció una nueva convocatoria estatal para intensificar la presión ciudadana. Los días 31 de enero y 1 de febrero RESCOP ha convocado manifestaciones y concentraciones en todo el Estado en solidaridad con Palestina.

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