El gluten lleva años en el centro del debate alimentario, entre quienes lo evitan sin pensarlo dos veces y quienes no entienden muy bien por qué de repente parece estar en todas las conversaciones. Durante décadas formó parte de la dieta diaria sin levantar sospechas, pero algo ha cambiado y cada vez más personas aseguran sentirse mejor cuando lo reducen o lo eliminan. No se trata solo de modas, detrás hay una realidad que médicos y especialistas empiezan a analizar con más calma.
En este contexto, el gluten vuelve a colocarse en el foco gracias a reflexiones como las del doctor Sebastián La Rosa, especialista en longevidad, que apunta directamente al trigo actual como una de las claves del problema. No habla de alarmismo ni de prohibiciones universales, sino de entender por qué hoy el cuerpo reacciona de forma distinta a un alimento que durante siglos fue básico.
1El gluten no afecta igual a todo el mundo
El gluten no es sinónimo automático de alergia ni de intolerancia, y esa confusión sigue siendo muy común. Una alergia implica una reacción del sistema inmunitario, mientras que la intolerancia tiene más que ver con la dificultad del cuerpo para procesar una proteína concreta. En España, las alergias alimentarias afectan a una parte relativamente pequeña de la población, pero las intolerancias son mucho más frecuentes.
La intolerancia al gluten es una de las que más ha crecido en los últimos años. Muchas personas notan hinchazón, molestias digestivas, cansancio o incluso dolor articular sin saber muy bien por qué, y al retirar el gluten de su alimentación experimentan una mejora clara. Este aumento de casos es precisamente lo que ha llevado a expertos como La Rosa a preguntarse qué ha cambiado.





