El gluten lleva años en el centro del debate alimentario, entre quienes lo evitan sin pensarlo dos veces y quienes no entienden muy bien por qué de repente parece estar en todas las conversaciones. Durante décadas formó parte de la dieta diaria sin levantar sospechas, pero algo ha cambiado y cada vez más personas aseguran sentirse mejor cuando lo reducen o lo eliminan. No se trata solo de modas, detrás hay una realidad que médicos y especialistas empiezan a analizar con más calma.
En este contexto, el gluten vuelve a colocarse en el foco gracias a reflexiones como las del doctor Sebastián La Rosa, especialista en longevidad, que apunta directamente al trigo actual como una de las claves del problema. No habla de alarmismo ni de prohibiciones universales, sino de entender por qué hoy el cuerpo reacciona de forma distinta a un alimento que durante siglos fue básico.
2El trigo de antes no es el trigo de ahora
Según explica Sebastián La Rosa, el problema no está tanto en el gluten en sí, sino en el tipo de trigo que consumimos hoy. Durante miles de años fue un alimento esencial, pero en el último siglo sufrió una transformación profunda. El trigo moderno, conocido como trigo semi enano, fue modificado para ser más resistente, más productivo y más fácil de cultivar.
Ese cambio fue clave para alimentar a millones de personas, pero también tuvo consecuencias. El gluten presente en este trigo es mucho más abundante y más inflamatorio. De hecho, contiene hasta tres veces más gluten que las variedades antiguas, especialmente una proteína llamada gliadina, que está directamente relacionada con muchos de los síntomas que hoy se asocian a la intolerancia al gluten.





