El Dr. Alejandro Lago, experto en salud pública, ha lanzado una advertencia sobre el estado crítico del sistema sanitario español. Durante 2025, los servicios de atención primaria registraron colapsos recurrentes que dejaron sin cobertura preventiva a millones de ciudadanos. Sin embargo, la crisis tiene solución si se implementan protocolos de revisión médica sistemática desde enero de 2026.
La detección temprana de enfermedades puede reducir la mortalidad por patologías graves hasta un 70% según datos recientes. Los especialistas coinciden en que las revisiones preventivas anuales constituyen la herramienta más eficaz para identificar alteraciones antes de que evolucionen. Este enfoque contrasta con la actual saturación de urgencias hospitalarias, donde los pacientes llegan en estadios ya avanzados de sus dolencias.
Qué incluye un checkup médico completo
Un examen preventivo integral comienza con una consulta médica general que evalúa constantes vitales, historial clínico y antecedentes familiares. El profesional sanitario realiza un examen físico exhaustivo que incluye auscultación cardiopulmonar, palpación abdominal y revisión de reflejos neurológicos. Esta primera fase permite detectar anomalías que requieren estudios complementarios específicos.
Las pruebas de laboratorio básicas comprenden hemograma completo, perfil bioquímico con glucosa, colesterol, triglicéridos y función hepática. También se analizan marcadores renales como urea y creatinina, además de la hormona tiroidea para descartar alteraciones metabólicas. Estos parámetros revelan desequilibrios silenciosos que pueden derivar en diabetes, enfermedades cardiovasculares o insuficiencia renal sin síntomas previos. Las pruebas radiológicas complementarias incluyen radiografía de tórax para evaluar estructuras pulmonares y cardíacas, además del electrocardiograma que identifica arritmias o signos de isquemia coronaria.
Revisiones especializadas por edad y género según Alejandro Lago
Las personas mayores de 40 años deben incorporar evaluaciones oncológicas específicas según género y factores de riesgo. En mujeres, la mamografía anual combinada con ecografía mamaria detecta tumores de mama en fases iniciales cuando la tasa de curación supera el 95%. La citología vaginal y colposcopia previenen el cáncer de cuello uterino mediante la identificación de lesiones precancerosas que pueden tratarse ambulatoriamente.
Los varones a partir de los 50 años requieren consulta urológica con determinación del antígeno prostático específico (PSA) en sangre. Este marcador tumoral permite detectar cáncer de próstata antes de que genere síntomas urinarios o metástasis óseas. El control dermatológico anual resulta imprescindible para vigilar lunares o manchas cutáneas que cambian de tamaño, forma o color, previniendo melanomas agresivos. La evaluación odontológica completa el protocolo al identificar caries, enfermedad periodontal y lesiones orales que pueden complicarse si no reciben tratamiento oportuno.
Por qué fracasa la prevención actual
El sistema sanitario español destina apenas el 4% de su presupuesto a programas preventivos, concentrando recursos en tratamientos curativos de alto coste. Esta inversión desequilibrada genera paradojas como hospitales saturados tratando infartos que pudieron evitarse con control lipídico rutinario. La falta de seguimiento sistemático provoca que patologías como la hipertensión o la prediabetes permanezcan sin diagnosticar durante años hasta manifestarse con complicaciones irreversibles.
Las barreras de acceso agravan la situación en zonas rurales donde la ratio médico-paciente supera niveles críticos. Los ciudadanos enfrentan salud listas de espera superiores a tres meses para una simple analítica de control, desalentando la vigilancia preventiva. La ausencia de educación sanitaria poblacional impide que muchas personas comprendan la importancia de anticiparse a la enfermedad mediante chequeos periódicos. Este desconocimiento se traduce en consultas tardías cuando los síntomas ya limitan la calidad de vida.
Protocolo preventivo para 2026
El plan propuesto establece circuitos rápidos de cribado en atención primaria con resultados analíticos en 48 horas máximo. Los centros de salud incorporarán tecnología de inteligencia artificial para priorizar casos según algoritmos de riesgo que analizan edad, genética y hábitos del paciente. Esta estratificación garantiza que quienes presentan mayor vulnerabilidad reciban atención preferente sin colapsar el sistema.
Las unidades móviles de prevención llevarán equipos diagnósticos a municipios sin infraestructura sanitaria permanente, democratizando el acceso a mamografías, electrocardiogramas y espirometrías. El seguimiento digital mediante aplicaciones permitirá a los pacientes recibir recordatorios automáticos de sus revisiones anuales y acceder a resultados desde dispositivos móviles. La financiación contempla incentivos fiscales para empresas que faciliten tiempo laboral remunerado a empleados que acrediten haber completado su checkup anual, convirtiendo la prevención en responsabilidad compartida entre administración, sector privado y ciudadanía.








