Estás asesinando tu hígado sin saberlo: estos 4 productos que compras en Mercadona están prohibidos en Francia

Francia ha prohibido desde enero de 2026 las sustancias PFAS en productos de consumo por su toxicidad acumulativa en órganos vitales. Estos compuestos químicos permanecen décadas en el organismo causando inflamación hepática y alteraciones metabólicas graves. Mercadona comercializa legalmente en España envases alimentarios, textiles impermeables, cosméticos y utensilios antiadherentes que contienen estas moléculas sintéticas vetadas en territorio francés.

Los PFAS representan una familia de más de 4.700 compuestos químicos sintéticos presentes en productos cotidianos que millones de españoles adquieren semanalmente sin conocer su peligrosidad. Desde el 1 de enero de 2026, Francia prohibió la fabricación, importación y comercialización de artículos con estas sustancias perfluoroalquiladas, convirtiéndose en el segundo país europeo en adoptar medidas legislativas vinculantes.

Sin embargo, España mantiene su comercialización legal en cadenas de distribución masiva, donde envases de alimentos, productos de cosmética, ropa impermeable y menaje de cocina continúan exponiendo a la población a toxinas que se acumulan en el hígado durante décadas.

Qué productos de Mercadona contienen PFAS

Los envases de cartón y papel utilizados para alimentos preparados constituyen la primera fuente de exposición cotidiana a estas sustancias químicas persistentes. Las cajas de pizza, contenedores de comida para llevar y envoltorios impermeabilizados de la sección «Listos para comer» incorporan PFAS para evitar que grasas y líquidos traspasen el material. Esta propiedad anfifílica de los compuestos perfluorados permite crear barreras efectivas contra la humedad, pero migra directamente hacia los alimentos que contienen.

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Los textiles técnicos e impermeables representan el segundo grupo de productos afectados por la normativa francesa pero disponibles en Mercadona. Chaquetas resistentes al agua, ropa deportiva transpirable y prendas con tratamientos repelentes de manchas contienen recubrimientos de PFOA y PFOS que proporcionan propiedades hidrofóbicas duraderas.

La sección de textiles básicos de la cadena valenciana comercializa regularmente prendas infantiles y de adulto sometidas a estos tratamientos químicos, cuyos residuos se liberan progresivamente durante el uso y lavado. Por ello, la acumulación démica a través del contacto prolongado con la piel constituye una vía de exposición menos conocida pero igual de relevante.

✓ Envases de cartón y papel para alimentos preparados con recubrimientos impermeabilizantes
✓ Textiles técnicos tratados con repelentes de agua y manchas en prendas deportivas
✓ Productos cosméticos con fórmulas resistentes al agua en secciones de perfumería
✓ Utensilios de cocina con recubrimientos antiadherentes de teflón y derivados fluorados

Por qué Francia prohíbe estas sustancias

La legislación francesa responde a evidencias científicas acumuladas durante décadas sobre la toxicidad hepática de los compuestos perfluoroalquilados. Estudios toxicológicos en modelos animales han demostrado que PFAS provocan inflamación directa del tejido hepático, elevación sostenida de transaminasas y reducción de la capacidad antioxidante endógena del organismo. Además, estas moléculas sintéticas exhiben una estabilidad química excepcional que les permite persistir en el medio ambiente y en los tejidos grasos humanos durante más de 50 años sin degradarse.

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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria estableció valores de ingesta diaria tolerable de 150 nanogramos por kilogramo de peso corporal para PFOS y 1.500 nanogramos para PFOA, sin embargo la exposición acumulativa a través de múltiples productos supera frecuentemente estos umbrales.

La prohibición francesa incluye además sanciones económicas de 100 euros por cada kilogramo de PFAS liberado al medio ambiente, obligando a fabricantes a reformular completamente sus productos. Por ello, Dinamarca precedió esta medida en 2020 restringiendo los plásticos eternos en envases alimentarios de papel y cartón, estableciendo un precedente regulatorio que Francia amplió a categorías adicionales de consumo.

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Cómo afectan los PFAS al hígado

El hígado representa el órgano diana principal de la toxicidad por sustancias perfluoroalquiladas debido a su función central en el metabolismo de xenobióticos. Las PFAS poseen carácter lipófilo que favorece su acumulación en tejidos ricos en grasas, donde alcanzan concentraciones sistémicas elevadas capaces de generar estrés oxidativo crónico. La inflamación hepática inducida por estos compuestos compromete la síntesis de antioxidantes endógenos como el glutatión, desencadenando un círculo vicioso de daño celular progresivo que puede evolucionar hacia esteatosis y fibrosis.

La interferencia molecular de los PFAS con receptores celulares hepáticos altera además la homeostasis del colesterol y los lípidos plasmáticos. Investigaciones epidemiológicas han establecido asociaciones significativas entre niveles sanguíneos elevados de PFOA y PFOS con incrementos en colesterol total, triglicéridos y marcadores de disfunción hepática en poblaciones expuestas. Sin embargo, la complejidad de extrapolar resultados experimentales en animales a humanos requiere estudios longitudinales más extensos para cuantificar riesgos precisos a largo plazo.

Alternativas disponibles sin sustancias tóxicas

La industria alimentaria europea ha desarrollado materiales de envasado basados en recubrimientos naturales de ceras vegetales, almidones modificados y polímeros biodegradables libres de compuestos fluorados. Estas alternativas proporcionan resistencia adecuada a grasas y líquidos sin comprometer la seguridad alimentaria, aunque su coste de producción permanece entre 15 y 30 por ciento superior a los materiales convencionales con PFAS.

Por ello, la transición hacia envases seguros requiere inversión tecnológica significativa que grandes distribuidores aún posponen en mercados sin restricciones legales.

Los textiles técnicos sin tratamientos fluorados emplean tecnologías de tejido estructural que crean barreras físicas contra el agua mediante tramas compactas y acabados basados en siliconas o poliuretanos de cadena corta. La cosmética ha sustituido los polímeros perfluorados por ingredientes filmógenos como acrilatos y celulosas modificadas que proporcionan resistencia al agua sin bioacumulación.

Además, los recubrimientos cerámicos y de titanio en utensilios de cocina ofrecen propiedades antiadherentes durables sin liberar compuestos volátiles durante el calentamiento, representando una alternativa validada que fabricantes europeos incorporan progresivamente en sus catálogos desde 2024.

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