ChatGPT ha provocado una transformación silenciosa pero brutal en el mercado laboral español y global desde su lanzamiento en noviembre de 2022. Las cifras son contundentes: las vacantes en programación y desarrollo han caído un 31% en apenas tres años, mientras que los puestos de nivel inicial prácticamente han desaparecido del radar. Lo que parecía ciencia ficción hace solo dos años se ha convertido en una realidad inmediata que está redefiniendo quién trabaja, cómo trabaja y, sobre todo, quién no trabaja.
Según datos de Eurostat, la demanda de desarrolladores de software en España ha pasado del 7,9% al 5,4% del total de ofertas laborales. Esta caída del 31% representa un cambio histórico en un sector tradicionalmente asociado con altos salarios y pleno empleo. Los perfiles más afectados son los desarrolladores junior de entre 18 y 25 años, cuyas tareas rutinarias ahora pueden ejecutarse mediante prompts en cuestión de segundos.
Lo paradójico es que esta reducción de vacantes coexiste con cifras récord de empleo total. El segundo semestre de 2025 cerró con 554.000 ocupados en desarrollo de software, un 63,5% más que en 2019 y un 18,2% más que antes de ChatGPT. La explicación radica en la rotación acelerada y en que las empresas contratan menos perfiles nuevos pero retienen más talento senior. Amazon ejemplifica esta tendencia al eliminar 14.000 empleos corporativos en 2025, apostando por la eficiencia impulsada por inteligencia artificial.
Sectores donde las vacantes han desaparecido
Los puestos de entrada en programación, redacción de contenidos, atención al cliente básica y análisis de datos simples han sido los primeros en evaporarse. Las tareas repetitivas que antes requerían meses de entrenamiento ahora las ejecuta un modelo de lenguaje en minutos. Las ofertas para técnicos de bases de datos y gestores de redes también retrocedieron un 18,7%, aunque menos que los desarrolladores.
La contratación masiva dio paso a la «contratación de precisión», como advirtió Micha Kaufman, CEO de Fiverr, ante sus 1.200 empleados en abril de 2024. Esta nueva era implica que las empresas buscan especialistas altamente cualificados capaces de supervisar y optimizar sistemas de IA, no junior que realicen tareas básicas. Andy Jassy, CEO de Amazon, confirmó que la compañía requerirá menos personal conforme crezcan las capacidades de la inteligencia artificial.
El impacto trasciende lo técnico y alcanza los recursos humanos. ChatGPT ahora redacta ofertas de empleo, filtra candidatos, crea materiales de capacitación y analiza datos de clima laboral. Sin embargo, esto no elimina todos los puestos de RRHH, sino que transforma radicalmente el perfil requerido hacia especialistas en prompts y gestión de herramientas de IA.
Los rubros que resisten la automatización
No todo es devastación. Cinco sectores muestran una resistencia notable frente a la automatización acelerada. Los profesionales especializados en ética de IA, desarrollo de modelos personalizados, ingeniería de prompts avanzada, implementación empresarial de sistemas complejos y análisis estratégico de datos generados por IA han visto crecer sus vacantes entre un 40% y un 60% desde 2023.
Estos perfiles emergentes comparten una característica: requieren comprensión profunda tanto de tecnología como de negocio. No basta con saber programar o redactar prompts básicos. Las empresas buscan especialistas capaces de diseñar sistemas completos donde la IA sea el motor central de servicios únicos que generen valor comercial real. Un ingeniero de prompts puede cobrar entre 60.000 y 100.000 euros anuales si demuestra capacidad para construir flujos de trabajo complejos.
La formación en matemáticas avanzadas, estadística, álgebra lineal y procesamiento de lenguaje natural se ha vuelto indispensable. Lenguajes como Python, Java y C++ dominan las ofertas restantes, pero siempre acompañados de requisitos de experiencia en machine learning y gestión de grandes volúmenes de datos. El mercado ya no premia el conocimiento genérico sino la especialización extrema.
La aceleración exponencial apenas comienza
Diego Seser, director de RRHH de 34 años citado en el titular, representa la nueva generación de profesionales que deben adaptarse o desaparecer. Su advertencia sobre la aceleración exponencial señala que lo ocurrido entre 2022 y 2026 es solo el prólogo. Los modelos GPT-5 y sucesores prometen capacidades que automatizarán tareas consideradas seguras hace apenas meses, desde análisis financiero complejo hasta diagnósticos médicos preliminares.
La transformación no se limita a España. Datos globales muestran que sectores como fabricación, transporte, salud, finanzas y educación están integrando IA de forma masiva. Los robots inteligentes con mantenimiento predictivo, vehículos autónomos, diagnósticos asistidos y chatbots de atención al cliente multiplican su presencia. El 47% de las tareas administrativas actuales podrían automatizarse antes de 2028, según proyecciones conservadoras.
El dilema es brutal: quienes no dominen herramientas de IA quedarán fuera del mercado, pero quienes las dominen competirán con sistemas cada vez más capaces. La solución parece residir en desarrollar habilidades únicamente humanas como creatividad estratégica, liderazgo empático y pensamiento crítico complejo. Sin embargo, el tiempo para adaptarse se agota más rápido de lo que la mayoría imagina, y las vacantes seguirán cayendo para quienes no evolucionen.







