El cerebro es mucho más sensible a lo que comemos de lo que solemos pensar y, aunque durante años nos han repetido que las grasas son algo a vigilar casi con lupa, empiezan a aparecer estudios que invitan a mirar el tema con más matices. No se trata de comer sin control ni de ignorar las recomendaciones médicas, pero sí de entender que no todas las grasas juegan el mismo papel cuando hablamos de salud cerebral.
Este órgano necesita energía constante, equilibrio y nutrientes que le permitan funcionar bien a lo largo del tiempo, por eso cualquier hallazgo que apunte a una posible protección frente a la demencia despierta interés. Un nuevo estudio acaba de poner el foco en un alimento que muchos evitan por miedo a su contenido graso y que, sin embargo, podría estar haciendo más por nuestra memoria de lo que imaginábamos.
2Un estudio a largo plazo que pone el foco en el cerebro
El análisis se basó en el estudio Malmö Diet Cancer, que siguió durante una media de 25 años a casi 28.000 personas. Al inicio, los participantes tenían alrededor de 25 años y se registraron con detalle sus hábitos alimentarios, algo clave para entender cómo influye la dieta en el cerebro con el paso del tiempo.
Durante el seguimiento, más de 3.200 personas desarrollaron demencia, datos que se contrastaron con registros médicos, pruebas cognitivas y escáneres cerebrales. Al tener en cuenta factores como la actividad física, el consumo de alcohol, el tabaco o el conjunto de la dieta, los investigadores vieron que quienes comían unos 50 gramos diarios de queso con alto contenido graso presentaban un riesgo un 13% menor de recibir un diagnóstico de demencia frente a quienes apenas lo consumían.






