Andalucía tiene esa capacidad de quedarse dentro incluso cuando uno se va lejos, de convertirse en un lugar al que se vuelve con la memoria antes que con los pies. Para Manuel Carrasco, Andalucía no es solo una tierra, es el origen de todo, el punto desde el que empezó a entender la vida, la música y también el éxito, aunque entonces ni siquiera soñara con él. Volver a ese lugar de la infancia es, para el cantante, una forma de reencontrarse consigo mismo.
Andalucía aparece una y otra vez en su discurso como refugio y como ancla. En su reciente charla en ‘Lo de Évole’, Manuel Carrasco volvió a hablar del pueblo que lo vio nacer, de ese rincón onubense donde el aire huele a mar y el tiempo avanza sin prisas. Un sitio al que siempre regresa cuando necesita recordar quién es y de dónde viene, incluso ahora que su vida transcurre entre escenarios impensables para aquel niño.
1Andalucía como raíz y punto de partida
No se puede entender a Manuel Carrasco sin mirar hacia Andalucía y, más concretamente, hacia Isla Cristina, el municipio de Huelva que lo vio crecer. Allí aprendió a observar, a escuchar y a sentir, rodeado de un paisaje marinero que sigue muy presente en su forma de entender la música y la vida. Más que un punto de partida, ese pueblo es un personaje más en su historia personal.
Isla Cristina mira al Atlántico con la serenidad de quien ha aprendido a vivir entre mareas. Situada en la Costa Occidental de Huelva, a pocos kilómetros de Portugal, es uno de los puertos pesqueros más importantes de Andalucía y también un destino habitual para quienes buscan playas amplias, buena gastronomía y una forma de vivir sin estridencias. Un entorno que explica muchas cosas del carácter del cantante.





