Andalucía tiene esa capacidad de quedarse dentro incluso cuando uno se va lejos, de convertirse en un lugar al que se vuelve con la memoria antes que con los pies. Para Manuel Carrasco, Andalucía no es solo una tierra, es el origen de todo, el punto desde el que empezó a entender la vida, la música y también el éxito, aunque entonces ni siquiera soñara con él. Volver a ese lugar de la infancia es, para el cantante, una forma de reencontrarse consigo mismo.
Andalucía aparece una y otra vez en su discurso como refugio y como ancla. En su reciente charla en ‘Lo de Évole’, Manuel Carrasco volvió a hablar del pueblo que lo vio nacer, de ese rincón onubense donde el aire huele a mar y el tiempo avanza sin prisas. Un sitio al que siempre regresa cuando necesita recordar quién es y de dónde viene, incluso ahora que su vida transcurre entre escenarios impensables para aquel niño.
2Volver a Andalucía cuando el éxito no lo era todo
Para Manuel Carrasco, regresar a Andalucía siempre ha tenido un componente emocional profundo. Allí están su familia y sus amigos de siempre, las personas que lo sostuvieron cuando dudaba y que lo acompañaron cuando empezó a soñar en grande. Su relación con Isla Cristina va mucho más allá del paisaje, es una conexión vital que lo ha acompañado tanto en los momentos de inseguridad como en los de triunfo.
Él mismo recuerda cómo, tras salir de OT, temió haber fracasado y cómo ese miedo lo llevó a pensar en su gente, en su pueblo. Fue entonces cuando decidió cantar como nunca, con la idea de llevárselos a todos simbólicamente de vuelta su hogar. Aquel gesto interior marcó un antes y un después, un renacer que lo impulsó a creer en sí mismo.





