Mariam Hernández atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales, de esos que no se pueden planear pero que cuando llegan se disfrutan al 100%. A los 40 años, cuando muchas actrices han escuchado más de una vez que los papeles empiezan a escasear, ella se encuentra justo en el lugar contrario, con proyectos que le permiten crecer, cambiar de registro y conectar con el público desde otro sitio mucho más maduro y completo.
La actriz habla de este salto con una mezcla de gratitud y entusiasmo, consciente de que no siempre es fácil llegar a este punto en una carrera tan irregular como la interpretación. Tras moverse con soltura en el thriller y la tensión, ahora se instala en la comedia familiar con “Padre no hay más que uno”, una oportunidad que le ha dado la sensación de estar viviendo uno de los momentos más interesantes de su trayectoria.
1El placer de hacer comedia para todos
Después de pasar por un registro oscuro y exigente, Mariam Hernández da un giro de 180 grados y se adentra en una comedia pensada para todos los públicos. Ella misma la define como una historia capaz de hacer reír tanto a niños como a adultos, algo que no siempre es sencillo y que exige un ritmo muy particular y mucha verdad en los personajes.
El rodaje ha sido tan caótico como entrañable. Compartir set con cinco niños y dos abuelas implica ruido, improvisación y risas constantes, pero también una energía muy especial. Mariam Hernández cuenta que trabajar con los pequeños obliga a estar presente, a reaccionar en el momento y a dejarse llevar por su espontaneidad, algo que acaba contagiándose y enriqueciendo cada escena.





