Mariam Hernández da el salto más importante de su carrera: “Con 40 años he interpretado mis mejores personajes”

A los 40, cuando muchos creen que las oportunidades empiezan a reducirse, Mariam Hernández siente justo lo contrario, reconociendo que ahora le están llegando los personajes más interesantes de su carrera y que su salto a la comedia familiar le ha confirmado que este es, sin duda, su mejor momento profesional.

Mariam Hernández atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales, de esos que no se pueden planear pero que cuando llegan se disfrutan al 100%. A los 40 años, cuando muchas actrices han escuchado más de una vez que los papeles empiezan a escasear, ella se encuentra justo en el lugar contrario, con proyectos que le permiten crecer, cambiar de registro y conectar con el público desde otro sitio mucho más maduro y completo.

La actriz habla de este salto con una mezcla de gratitud y entusiasmo, consciente de que no siempre es fácil llegar a este punto en una carrera tan irregular como la interpretación. Tras moverse con soltura en el thriller y la tensión, ahora se instala en la comedia familiar con “Padre no hay más que uno”, una oportunidad que le ha dado la sensación de estar viviendo uno de los momentos más interesantes de su trayectoria.

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Un personaje que rompe esquemas dentro de la familia

“En ‘Padre no hay más que uno’”. Fuente: Atresmedia

Uno de los aspectos que más atrajo a Mariam Hernández de su personaje, Helena, es que sea ella quien provoca el gran cambio vital de la familia. Es la madre la que asciende profesionalmente, la que mejora la economía del hogar y la que impulsa una mudanza que altera por completo la dinámica familiar, algo que no suele ser tan habitual en la ficción.

Además, su personaje tiene un carácter fuerte, práctico y muy definido a la hora de educar a los hijos. Frente a un padre más confiado y relajado, ella representa una forma de entender la familia más directa y tradicional, lo que genera un contraste muy reconocible y real. Mariam Hernández disfruta especialmente de esa dualidad, porque ahí es donde se sostiene la historia y donde se entiende por qué, a pesar de las diferencias, ese matrimonio funciona.

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