Álex Sempere Jover, nutricionista, sobre la necesidad de dulce después de la siesta: «al despertar podemos experimentar una pequeña caída de glucosa”

Según el nutricionista Álex Sempere Jover, ese antojo de dulce después de la siesta muchas veces tiene que ver con cómo hemos comido antes de dormir y con pequeños bajones de glucosa que el cuerpo intenta compensar al despertar.

El dulce aparece muchas veces como una urgencia difícil de ignorar que nos empuja a buscar algo rápido y azucarado casi sin pensarlo, y esto a menudo sucede después de una siesta. A casi todos nos ha pasado alguna vez y solemos achacarlo al cansancio o a la costumbre, pero detrás de esa necesidad hay más explicación de la que parece y no siempre tiene que ver con falta de fuerza de voluntad.

El dulce que apetece al despertar tiene mucho que ver con cómo hemos comido antes de dormir y con pequeños desajustes internos que se activan durante el descanso. Para entenderlo, Álex Sempere Jover, nutricionista, nos habla de la planificación de las comidas y de cómo una alimentación poco equilibrada puede acabar traduciéndose en ese antojo tan concreto y tan común.

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El papel de la glucosa y las hormonas

“Una comida llena de carbohidratos simples”. Fuente: Freepik

Durante la siesta se producen pequeños cambios en las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, principalmente la grelina y la leptina. Si la comida previa no ha sido equilibrada, al despertar puede producirse una ligera caída de glucosa en sangre y el cuerpo intenta compensarla reclamando energía rápida, casi siempre en forma de dulce.

Los hidratos de carbono simples apenas contienen fibra, por lo que su digestión es rápida y poco sostenida. Para evitar estos altibajos, es clave incluir verduras en la comida, ya que su fibra ayuda a que la energía se libere de forma más lenta y estable. Optar por versiones integrales o incorporar legumbres también contribuye a mantener la glucosa más controlada y a reducir ese deseo intenso de dulce al despertar.

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