Mientras el hardware evoluciona en ciclos de apenas un par de años, los buques de guerra y los sistemas de defensa están diseñados para operar durante más de tres décadas, una característica que hace que este tipo de naves tenga a la obsolescencia como uno de los principales enemigos para el funcionamiento de estas naves críticas. Esta brecha temporal ha empujado a Navantia, el gigante público español de la construcción naval, a emprender una transformación estructural de su arquitectura digital.
Mediante una alianza estratégica con Red Hat, la compañía ha adoptado un modelo basado en el código abierto para garantizar que su software sea inmune al paso del tiempo y a las limitaciones del hardware físico y seguir siendo una de las compañías punteras dentro de la fabricación de buques de guerra, una empresa vital para la Defensa de España.
Este acuerdo marca un hito en la industria de defensa europea. Navantia no solo busca digitalizarse, sino que persigue la estandarización total de sus procesos. Históricamente, el desarrollo de sistemas de defensa solía realizarse en silos estancos, donde cada componente dependía de una infraestructura específica. Esta fragmentación dificultaba enormemente el mantenimiento y las actualizaciones a largo plazo.
Al implementar soluciones como Red Hat OpenShift y Red Hat Device Edge, Navantia ha logrado crear una capa de abstracción que separa el software del hardware. Esta maniobra técnica permite que los sistemas críticos de un buque puedan ejecutarse con la misma eficacia independientemente de los servidores o procesadores que los alberguen en el futuro.

RUPTURA DE LA DEPENDENCIA DE HARDWARE
Uno de los pilares de este cambio es la capacidad de operar en entornos altamente complejos y desconectados. A diferencia de una empresa comercial convencional, una plataforma naval en alta mar no puede depender de una conexión constante a la nube o a un centro de datos externo para sus funciones vitales. La adopción de Red Hat Enterprise Linux como sistema operativo base para consolas y máquinas virtuales proporciona la robustez necesaria para este tipo de escenarios críticos. La integración de herramientas de gestión centralizada como Red Hat Satellite permite que, incluso en misiones prolongadas, las actualizaciones de seguridad y el mantenimiento de la infraestructura se realicen con un control unificado y preciso, reduciendo el margen de error humano que suele acompañar a las intervenciones manuales.
La estrategia de Navantia aborda de manera directa el problema de la longevidad. Alejandro Cárdenas Romo, responsable de Infraestructura y Ciberseguridad de la compañía, ha subrayado que la vida útil de sus productos se mide en décadas, una realidad que choca frontalmente con el ritmo vertiginoso de la innovación informática. Al eliminar las dependencias del software respecto al hardware subyacente, la empresa se asegura de que los sistemas de combate, control y navegación puedan migrar a nuevas plataformas físicas sin necesidad de ser reescritos desde cero. Esta soberanía tecnológica es fundamental para la autonomía estratégica de España y de sus socios internacionales, ya que garantiza que el conocimiento y la operatividad permanezcan bajo control soberano.

AUTOMATIZACIÓN
El despliegue en el denominado edge computing o computación en el extremo representa el siguiente nivel de eficiencia para la firma naval. Mediante Red Hat Device Edge, Navantia ha optimizado la entrega de software directamente en los dispositivos finales, desde sensores hasta consolas de artillería. Esto se traduce en una capacidad de despliegue automatizado en entornos desafiantes, donde la rapidez de respuesta puede determinar el éxito de una operación. La automatización no solo agiliza el trabajo diario, sino que aumenta la resiliencia del sistema completo. Si un servicio falla, los protocolos automáticos de recuperación pueden restablecer la funcionalidad en fracciones de segundo, una capacidad que antes requería diagnósticos manuales complejos.
Esta modernización también tiene un impacto directo en la sostenibilidad y en la capacidad de colaboración con otros actores del sector. Al trabajar sobre una plataforma común y abierta, Navantia facilita la integración de sus sistemas con los de socios estratégicos y otras ramas de las fuerzas armadas. La interoperabilidad, que durante años fue un rompecabezas de protocolos propietarios incompatibles, se simplifica bajo el paraguas del código abierto. Además, la compañía ya está explorando el uso de estas herramientas para desarrollar modelos de simulación avanzada y mantenimiento predictivo. Estos modelos permiten anticiparse a las averías antes de que ocurran, utilizando el análisis de datos masivos para identificar patrones de desgaste en los componentes críticos de los buques.

INNOVACIÓN UNIFICADA
El papel de Red Hat Consulting ha sido decisivo para llevar estas soluciones desde la teoría hasta una fase avanzada de implementación. La transición hacia contenedores y virtualización no es meramente técnica, sino que implica un cambio cultural en la forma de concebir la ingeniería naval. Julia Bernal, responsable de Red Hat para España y Portugal, destaca que esta colaboración es un ejemplo de cómo el código abierto puede ser el motor de transformación en sectores donde la seguridad y la fiabilidad son innegociables. Para el sector de la defensa, donde los estándares son extremadamente rigurosos, la transparencia y la flexibilidad del software abierto ofrecen una garantía de auditoría y mejora que los sistemas cerrados no pueden igualar.
Mirando hacia el futuro, la ambición de Navantia no se detiene en la infraestructura actual. El plan de expansión contempla extender estos despliegues a todos sus sistemas operativos, integrando la innovación continua como una constante en su ADN corporativo. En un contexto global marcado por la acelerada transformación digital y la creciente sofisticación de las amenazas cibernéticas, la capacidad de evolucionar de forma ágil es una ventaja competitiva de primer orden. Navantia ha dejado de ser únicamente un constructor de acero para convertirse en un arquitecto de sistemas inteligentes, sentando las bases de una armada interconectada, resiliente y preparada para los retos tecnológicos que el resto del siglo XXI decida plantear.






