‘Valle salvaje’ ha conseguido construir una comunidad fiel que no solo ve la serie, sino que la siente como propia y la incorpora a su rutina cotidiana, algo que no es tan fácil. Desde su llegada a las tardes de La 1, la historia ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa, ganándose al público a base de tramas cuidadas, personajes reconocibles y ese tono de época que engancha cuando se hace bien y sin artificios innecesarios.
‘Valle salvaje’ comparte espacio y espíritu con ‘La Promesa’, una compañera de viaje con la que ha aprendido que la cercanía con el espectador es tan importante como lo que ocurre en pantalla. Ahora, con la serie ya asentada y una audiencia muy comprometida, ha llegado el momento de dar un paso más y devolver ese cariño con una iniciativa pensada directamente para quienes no fallan ni un solo capítulo y sienten la ficción como algo propio.
1El fenómeno de las series de época en TVE
‘Valle salvaje’ forma parte de una apuesta clara de TVE por las historias de época que saben conectar con el presente sin perder su esencia. Lejos de quedarse únicamente en el decorado o el vestuario, la serie ha sabido construir conflictos emocionales que atrapan, hacen reflexionar y provocan que el espectador vuelva cada tarde, algo que también logró antes ‘La Promesa’ con una fórmula similar.
Esa convivencia en parrilla ha hecho que ambas ficciones no compitan entre sí, sino que se refuercen mutuamente. ‘Valle salvaje’ ha crecido al calor de un público que ya confiaba en este tipo de relatos y que ha encontrado en la serie una nueva historia a la que engancharse sin tener que elegir entre una u otra, disfrutándolas como parte de un mismo universo narrativo.





