Sonia Lucena, psiconutricionista: «Cuando vivimos en restricción constante, el cuerpo se defiende reservando grasa»

La psiconutricionista Sonia Lucena, nos explica porque la restricción constante de grasa pone al cuerpo en alerta y se proteger acumulando la misma grasa para sobrevivir.

La grasa ha sido durante años la gran señalada en cualquier conversación sobre peso y salud, pues se nos repitió hasta la saciedad que para adelgazar había que eliminarla del plato, como si fuera el origen de todos los males. Menos grasa significaba, supuestamente, menos grasa corporal, una ecuación sencilla que sonaba bien pero que no encajaba del todo con lo que muchas personas vivían en su propio cuerpo.

Este elemento, lejos de desaparecer cuando la evitamos, muchas veces se queda aún más agarrada, y no por rebeldía ni por falta de disciplina, sino por pura biología. Así lo explica la psiconutricionista Sonia Lucena, que lleva años insistiendo en que el cuerpo no busca la delgadez, busca seguridad, y cuando siente amenaza o escasez, se protege de la única forma que conoce.

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Cuando la grasa deja de ser el problema

“Consume huevos, aguacate, pescado, frutos secos”

La grasa recupera su verdadero papel cuando deja de ser un alimento prohibido y vuelve a integrarse con sentido en la alimentación. En cantidades adecuadas, aporta calma al organismo, estabiliza la glucosa, reduce la ansiedad por comer y transmite un mensaje esencial, hay recursos, no hace falta defenderse.

Hablamos de grasas reales, no de ultraprocesados, sino de alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate, el pescado azul o los huevos. Cuando este tipo de alimentos están presentes, el cuerpo sale del estado de alerta constante y el metabolismo puede funcionar con normalidad. Como recuerda Sonia Lucena, no se trata de adelgazar a cualquier precio, sino de dejar la guerra con el cuerpo, porque cuando el cuerpo deja de sentirse amenazado, ya no necesita aferrarse a la grasa.

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