El Dr. Borja Bandera, endocrinólogo de 33 años, ha revolucionado el debate nutricional con declaraciones contundentes contra el modelo tradicional de alimentación. Durante cuatro décadas, los organismos oficiales han recomendado comer cinco veces al día como estándar saludable, pero este especialista demuestra que tal frecuencia genera picos de insulina constantes que aceleran el deterioro celular. En 2025, múltiples estudios comprueban que el patrón de comidas frecuentes contradice los mecanismos naturales de regeneración del organismo.
La propuesta del médico se centra en el ayuno intermitente 16/8, un protocolo que alterna 16 horas de ayuno con 8 horas de alimentación. Esta estrategia activa la autofagia, proceso mediante el cual las células eliminan componentes dañados y se regeneran. Sin embargo, el mensaje choca frontalmente con las directrices nutricionales establecidas desde la década de 1980, cuando gobiernos y organizaciones sanitarias popularizaron la pirámide alimentaria basada en múltiples ingestas diarias.
La trampa metabólica de comer 5 comidas
El modelo convencional de cinco comidas diarias mantiene al páncreas en actividad constante secretando insulina cada pocas horas. Cada ingesta, por pequeña que sea, interrumpe el estado de ayuno y desencadena una respuesta hormonal que impide al organismo entrar en modo reparación celular. El cuerpo nunca completa el ciclo metabólico necesario para activar la autofagia, ese mecanismo de limpieza celular que elimina proteínas defectuosas y mitocondrias dañadas.
Cuando la insulina permanece elevada gran parte del día, el organismo pierde sensibilidad a esta hormona y desarrolla resistencia insulínica. Este estado inflamatorio crónico acelera el envejecimiento de tejidos y órganos, favoreciendo la acumulación de grasa visceral y el deterioro metabólico. Por ello, mantener niveles bajos y estables de insulina durante períodos prolongados resulta fundamental para la longevidad.
El Dr. Borja Bandera señala que la estrategia de múltiples comidas se diseñó originalmente para deportistas de alto rendimiento y personas con necesidades calóricas extremas. Sin embargo, la población sedentaria adoptó este patrón sin considerar que su gasto energético no justifica tal frecuencia de ingestas. El resultado ha sido una epidemia de obesidad y diabetes tipo 2 que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Autofagia regenerativa: el secreto del ayuno 16/8
La autofagia se activa tras 12-14 horas sin ingerir alimentos, alcanzando su máxima eficiencia alrededor de las 16 horas de ayuno. Durante este proceso, las células identifican y destruyen componentes defectuosos mediante lisosomas, orgánulos especializados en reciclaje celular. Este mecanismo no solo limpia el interior celular sino que también previene la acumulación de proteínas mal plegadas asociadas a enfermedades neurodegenerativas.
El protocolo 16/8 propone concentrar todas las comidas en una ventana de 8 horas, permitiendo al organismo pasar 16 horas en estado de ayuno. Durante este período, los niveles de glucosa en sangre descienden, el glucagón aumenta y el cuerpo comienza a quemar grasa almacenada como combustible alternativo. Además, la producción de cuerpos cetónicos proporciona energía limpia al cerebro y potencia la función cognitiva.
Investigaciones publicadas en 2025 demuestran que el ayuno intermitente reduce marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva y las citoquinas proinflamatorias. También mejora la diversidad de la microbiota intestinal y fortalece la barrera intestinal, previniendo el paso de toxinas al torrente sanguíneo. Estos efectos combinados explican por qué quienes practican ayuno intermitente presentan menor incidencia de enfermedades crónicas y mejor perfil cardiometabólico.
El engaño de la pirámide nutricional tradicional
Durante décadas, la pirámide nutricional oficial situó los carbohidratos refinados en la base de la alimentación, recomendando 6-11 raciones diarias de pan, pasta y cereales. Esta estructura priorizaba la cantidad de ingestas sobre la calidad metabólica de los alimentos, ignorando el impacto de los picos glucémicos repetidos en la salud a largo plazo. La estrategia beneficiaba a la industria alimentaria pero perjudicaba la salud pública.
Los gobiernos occidentales promovieron este modelo sin considerar la biología evolutiva humana, que durante milenios funcionó con períodos prolongados de ayuno alternados con comidas abundantes. El organismo está diseñado para operar eficientemente en estado de cetosis, pero el consumo frecuente de carbohidratos mantiene al cuerpo en modo almacenamiento perpetuo. Esta desconexión entre la fisiología humana y las recomendaciones oficiales ha generado consecuencias devastadoras.
La nueva pirámide nutricional 2025 invierte esta lógica, colocando las proteínas de calidad y las grasas saludables en la base alimentaria. Se eliminan los ultraprocesados y se reduce drásticamente el protagonismo de los carbohidratos refinados. Este cambio de paradigma reconoce que la composición metabólica de los alimentos importa más que su mera distribución horaria, aunque la frecuencia de ingestas sigue siendo determinante para optimizar la salud hormonal.
Beneficios comprobados del ayuno intermitente
✓ Reducción significativa de la resistencia a la insulina y mejor control glucémico en diabéticos tipo 2
✓ Disminución del colesterol LDL oxidado y triglicéridos, mejorando el perfil cardiovascular completo
✓ Aumento de la hormona del crecimiento durante el ayuno, favoreciendo la preservación de masa muscular
✓ Mejora cognitiva y mayor producción de factor neurotrófico derivado del cerebro que protege neuronas
✓ Activación de genes relacionados con la longevidad como SIRT1 y reducción del estrés oxidativo celular







