La izquierda mediática lava la imagen de Urdangarin a través de RTVE y Évole

La izquierda mediática lavó la cara el pasado año al equipo de ‘Sálvame’, que durante años tuvo un comportamiento reaccionario pese a los equívocos que podrían generar en los que solo vieron la brillante docuserie de Rocío Carrasco y algunas escenas surrealistas de ‘Ni que fuéramos Shhh…’, y este año parte de esa misma corriente se está lanzando a promocionar a un personaje como Iñaki Urdangarin, conocido por su implicación en el caso Nóos y por haber utilizado una fundación para niños con discapacidad como vehículo para desviar dinero a paraísos fiscales como Belice.

Urdangarin vuelve a la pequeña pantalla con una segunda entrevista. Tras su regreso el pasado mes de diciembre con un masaje televisivo en el programa ‘Pla Seqüència’ de La 2 Cat junto a su amigo, el periodista Jordi Basté, el que fuera duque de Palma se prepara ahora para aparecer de la mano de Jordi Évole en prime time en La Sexta.

Lo hace para promocionar su primer libro, ‘Todo lo vivido’, publicado por Grijalbo (Penguin Random House). Con 280 páginas divididas en un prólogo y cinco episodios principales, Urdangarin utiliza su experiencia vital como punto de partida para reflexionar sobre la caída, el cambio y la posibilidad de volver a levantarse, a menudo desde un enfoque cercano al coaching.

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Jordi Évole grabó la entreviste anteayer en Barcelona y compartió sus impresiones en ‘Y ahora Sonsoles’: «No ha hablado desde el rencor, el ajuste de cuentas, lo he visto desde un lugar muy tranquilo, en paz consigo mismo». ¿Rencor hacía qué?, faltó preguntare a Évole.

DERECHO A LA REINSERCIÓN, PERO…

Urdangarin ha cumplido su condena y no se le puede reprochar indefinidamente por lo ocurrido, pero eso no quita que su paso por los tribunales y la magnitud de sus delitos merezcan un tratamiento mediático crítico y riguroso, pese a que él en el libro dice que es un ‘hombre nuevo’ pese a que se sigue presentando como víctima y mantiene una gran opinión de un personaje como Juan Carlos de Borbón.

En 2017, la Audiencia Provincial de Palma le condenó a seis años y tres meses de prisión por un delito continuado de prevaricación combinado con falsedad en documento público y malversación de caudales públicos, recibiendo también multa y 2 años y 7 meses de inhabilitación especial para empleo o cargo público autonómico y local.

A esto se sumaron condenas por fraude a la Administración Pública, por las que recibió siete meses de prisión y más de cuatro años de inhabilitación, y por un delito de tráfico de influencias que le costó un año de prisión. Además, fue condenado por dos delitos contra la Hacienda Pública, cada uno con un año de prisión y multas equivalentes al doble de las cantidades defraudadas, que en total superaron los 500.000 euros.

Urdangarin presentó recurso ante el Tribunal Supremo, que decidió no aplicar medidas cautelares, permitiéndole residir en Suiza mientras se resolvía el recurso, y la condena quedó finalmente ratificada en 5 años y 10 meses, ingresando en la prisión de Brieva en junio de 2018.

Évole, que años atrás alcanzó reconocimiento como uno de los mejores periodistas de España por sus reportajes sobre los verdugos de la crisis de 2008, ha pasado de la actualidad al entretenimiento, pasando de las incisivas entrevistas a sus animadas charlas con Estopa o Manu Carrasco.

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Sus brillantes artículos en La Vanguardia, su decisión junto a Wyoming, Julia Otero o Iñaki López de no sumarse al nutrido coro antigubernamental o sus piques con Juan del Val, encantado de conocerse, le siguen dando una pátina progresista ganada a pulso durante años en unos aplaudidos programas que antaño conseguían grandes audiencias.

En días recientes, Évole reiteró su postura simpática con Urdangarin en ‘Al rojo vivo’: «Es la historia de una persona que convirtieron en cabeza de turco en su momento de una situación que vivía la Casa Real y que tenían miedo que la cosa subiese. El escándalo del Caso Nóos les sirvió para, de alguna manera, tapar algunos casos que luego afloraron», afirmó.

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Jordi Évole en ‘Al rojo vivo’.

El influyente periodista catalán, que hace dos años contó a MERCA2.es que «alguien» le impidió hace unos años entrevistar al ‘yernísimo’ cuando tenía un set televisivo montado en Suiza, construye así un relato que parece desvincular a Urdangarin de su responsabilidad directa en los hechos.

Menos complaciente, pero igual de positiva para la promoción de su libro, se barrunta la entrevista que mañana El País Semanal publica de Urdangarin, que ha tenido una conversación con Natalia Junquera y es presentado en la portada del dominical como «expresidiario». Esta entrevista fue promocionada ayer generosamente también en ‘La Ventana’ de la Cadena SER, que contó con la participación de la propia Junquera.

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Portada de mañana de El País Semanal.

El regreso mediático de Urdangarin se inscribe en un patrón más amplio de fascinación que ciertos sectores de la prensa sienten por las figuras vinculadas a la Casa Real. Este fenómeno se evidencia en las campañas mediáticas a favor de doña Letizia, promovidas por periodistas como Carlos Alsina o Luz Sánchez-Mellado, que construyen un relato positivo y protector, mientras minimizan o ignoran episodios controvertidos de su trayectoria pública.

La estrategia es clara: protección, empatía y relato edulcorado para quienes orbitan alrededor de la Corona, incluso cuando los hechos conocidos exigirían mayor distancia crítica.

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