Sevilla es una ciudad que se entiende mejor a base de barra, de servilletas usadas y de conversaciones que se alargan más de la cuenta. Aquí las tapas no son una moda ni un reclamo turístico, son una forma de vivir y de socializar, y por eso no todos los bares valen igual. Los locales de verdad saben dónde se come bien sin florituras, dónde el producto manda y dónde siempre hay ambiente, da igual el día o la hora.
Sevilla tiene cientos de bares de tapas, pero solo unos pocos se repiten una y otra vez cuando preguntas a quien lleva toda la vida aquí. Sitios que no necesitan reinventarse ni seguir tendencias porque hacen lo mismo desde hace años y lo hacen bien. Estos 3 bares que te enseñamos a continuación son un ejemplo claro de esa Sevilla auténtica que se saborea despacio y sin postureo.
1El Rinconcillo, historia viva de Sevilla
Hablar de tapas en Sevilla sin mencionar El Rinconcillo es casi imposible. Este lugar fue fundado en el siglo XVII, y sigue funcionando como siempre, con sus camareros apuntando la cuenta a tiza sobre la barra y un ambiente que mezcla a vecinos del barrio, trabajadores de toda la vida y visitantes que saben dónde se han metido.
Aquí no se viene a experimentar, se viene a acertar, con opciones como espinacas con garbanzos, bacalao con tomate, jamón bien cortado y vino servido como manda la tradición. El Rinconcillo es Sevilla en estado puro, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde cada visita recuerda por qué sigue siendo uno de los bares más recomendados por los sevillanos.





