Madrid siempre encuentra la manera de reunir a locales y visitantes alrededor de una mesa, y pocos lugares lo hacen tan bien como sus mercados gastronómicos. Son espacios donde se come sin prisas, se prueba un poco de todo y se disfruta del ambiente tanto como del plato, una fórmula que explica por qué nunca pasan de moda y siguen llenos a cualquier hora.
Madrid ha sabido transformar antiguos mercados y espacios emblemáticos en puntos de encuentro donde conviven tradición y cocina moderna. Algunos funcionan como paradas obligatorias para el turista, otros como refugio habitual para quienes viven en la ciudad, pero hay tres que, pase el tiempo que pase, nunca fallan cuando se busca comer bien y vivir la esencia madrileña.
1Mercado de San Miguel, el clásico que siempre responde
Madrid no se entiende sin el Mercado de San Miguel, situado a un paso de la Plaza Mayor y convertido desde hace años en uno de los grandes símbolos gastronómicos de la ciudad. Su estructura de hierro y cristal ya anticipa que aquí pasa algo especial, y basta cruzar la puerta para comprobarlo, con barras llenas de producto y un ambiente constante de gente comiendo de pie, charlando y brindando.
Este mercado funciona porque mezcla lo mejor de la tradición con propuestas actuales sin complicaciones, desde croquetas, jamón o tortillas bien hechas hasta mariscos, arroces o dulces clásicos, de forma que todo se presta a compartir y a probar sin compromiso. En Madrid hay muchos sitios donde comer bien, pero pocos con una energía tan reconocible como San Miguel, que sigue siendo un acierto seguro a cualquier hora del día.






