Málaga es mucho más que sol, arena y espetos frente al mar, aunque esa imagen siga siendo una de sus grandes cartas de presentación. La ciudad lleva años demostrando que tiene pulso cultural, vida en la calle y una personalidad que se disfruta mejor cuando uno se aleja un poco de la orilla y se deja llevar por otros planes igual de irresistibles.
Está ciudad se ha reinventado sin perder su esencia, mezclando historia, arte, gastronomía y barrios con alma propia. Por eso, más allá de la playa, hay experiencias que ayudan a entender de verdad la ciudad, a caminarla sin prisas y a descubrir por qué cada vez más gente repite visita buscando algo más que un chapuzón.
2Sumergirse en el arte de los museos malagueños
Hablar de Málaga hoy es hablar también de museos, y no de cualquier manera, pues la ciudad ha sabido construir una oferta cultural sólida que va mucho más allá del Picasso, aunque este siga siendo una parada obligatoria. Espacios como el Centre Pompidou Málaga o el Museo Carmen Thyssen ofrecen exposiciones que sorprenden tanto a quien viene por primera vez como a quien repite.
Lo interesante es que estos museos no resultan fríos ni distantes. En Málaga, el arte se integra en la vida cotidiana, con edificios emblemáticos y ubicaciones que invitan a entrar casi sin darse cuenta. Incluso quienes no se consideran especialmente amantes de los museos suelen salir con la sensación de haber descubierto algo nuevo, sin que la experiencia se haga pesada.






