El huevo ha pasado de ser un básico incuestionable en la cocina a convertirse durante años en uno de los alimentos más discutidos desde el punto de vista nutricional. Ha estado en el centro de muchas dudas, sobre todo por su relación con el colesterol, algo que hizo que muchas personas limitaran su consumo casi por miedo, a pesar de que seguía formando parte del día a día en forma de tortillas, revueltos o desayunos rápidos.
Hoy, vuelve a despertar interés, pero esta vez por una pregunta mucho más ambiciosa, y es que muchos dudan si su consumo puede estar relacionado con una vida más larga. La ciencia ha ido afinando el discurso y los estudios más recientes invitan a mirar al huevo con más calma, sin demonizarlo, pero también sin atribuirle efectos milagrosos que no le corresponden.
1La gran sospecha del colesterol
El huevo fue durante décadas señalado como un alimento problemático por su contenido en colesterol, una idea que caló hondo y que tardó mucho en revisarse. Con el tiempo, la investigación ha demostrado que el colesterol presente en este alimento no tiene un impacto directo y significativo en el colesterol en sangre de la mayoría de personas sanas, ni aumenta por sí solo el riesgo cardiovascular.
Esto ha permitido que recupere poco a poco su lugar en una alimentación equilibrada. Además de ser fácil de preparar y económico, aporta proteínas de alta calidad y micronutrientes esenciales, lo que explica por qué sigue siendo tan habitual en muchas dietas a pesar de la polémica que lo ha acompañado durante años.





