«90% de lo que sabes sobre cáncer y alimentación es falso»: así la Dra. Odile Fernández, oncóloga nutricionista, destruye protocolos anticáncer trending

La Dra. Odile Fernández, médico de familia que superó un cáncer de ovario con metástasis en 2010, desmonta los mitos más extendidos sobre alimentación y oncología. Tras recibir un diagnóstico con 0% de supervivencia a 10 años, eliminó tres grupos de alimentos de su dieta y transformó radicalmente su estilo de vida. Quince años después, sus revelaciones científicas sobre el orden de los alimentos, el ayuno intermitente y la gestión del estrés están cambiando protocolos médicos en toda España.

La Dra. Odile Fernández, médico de familia y autora de bestsellers como «Mis recetas anticáncer», ha revolucionado el debate científico sobre alimentación y cáncer tras superar una sentencia médica devastadora. En 2010, con apenas 31 años y un hijo de 3, recibió un diagnóstico de cáncer de ovario con múltiples metástasis y una supervivencia proyectada del 0% a diez años.

Quince años después, la doctora no solo ha vencido la enfermedad, sino que ha dedicado su carrera a desmontar los protocolos nutricionales tradicionales en oncología. Su testimonio en el podcast «Hoy tengo gine» de julio de 2025 ha acumulado millones de visualizaciones y reabierto el debate sobre qué papel juega realmente la dieta mediterránea en la prevención y tratamiento del cáncer. Lo que descubrió tras revisar cientos de estudios científicos contradice buena parte de las recomendaciones oficiales que siguen vigentes en muchos hospitales españoles.

Los tres alimentos que jamás volverá a comer

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La Dra. Fernández eliminó de forma radical tres grupos alimentarios que considera directamente relacionados con el desarrollo de enfermedades crónicas. El primero son los ultraprocesados con azúcar añadido, especialmente aquellos que generan picos de insulina elevados y descontrolados en el páncreas.

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Según explica, cuando el organismo consume alimentos con alta carga glucémica, el páncreas produce insulina de forma masiva, una hormona inflamatoria que favorece el almacenamiento de grasa y está vinculada al crecimiento tumoral. El segundo grupo son las carnes procesadas y embutidos, que la Organización Mundial de la Salud clasifica como carcinógenos del grupo 1 desde 2015.

El tercer grupo son los aceites refinados y cualquier alimento frito en grasas de mala calidad. La Dra. Odile Fernández sostiene que el aceite de oliva virgen extra debe ser la única grasa de cocina en una alimentación verdaderamente saludable, eliminando por completo técnicas como la fritura a altas temperaturas.

La lista de hábitos que salvaron su vida

Tras el diagnóstico que recibió en 2010, la doctora pasó de grabar un vídeo de despedida para su hijo a investigar exhaustivamente qué podía hacer como paciente activa en su proceso de curación. Su formación médica le permitió acceder a cientos de publicaciones científicas que relacionaban el cáncer con el estilo de vida.

Los cambios que implementó fueron radicales:

✓ Adoptó una dieta basada en plantas con predominio absoluto de vegetales frescos, locales y de temporada

✓ Introdujo fermentados como chucrut, kombucha y aceitunas aliñadas para mejorar su microbiota intestinal

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✓ Priorizó el huevo como principal fuente de proteína animal de alta calidad biológica

✓ Implementó técnicas culinarias no agresivas: vapor, cocido y crudo, eliminando parrillas y frituras

✓ Aprendió meditación budista con un monje en Granada para gestionar el estrés crónico

La médico también eliminó las guardias hospitalarias que la obligaban a atender hasta 80 pacientes diarios. Considera que el cortisol elevado de forma crónica produce inflamación sistémica, aumenta el azúcar en sangre y deprime el sistema inmunitario, creando el terreno perfecto para que el cáncer progrese sin control.

El secreto del orden de los alimentos que nadie explica

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Una de las revelaciones más sorprendentes de la Dra. Fernández tiene que ver con el orden de ingesta dentro de una misma comida. Tras revisar múltiples estudios, descubrió que comenzar siempre por la fibra vegetal crea una especie de malla protectora en el intestino que ralentiza la absorción de todo lo que se consume después.

Por ello recomienda empezar con ensalada o vegetales crudos, seguir con grasa y proteína, después el almidón como arroz o pasta, y dejar para el final cualquier alimento con azúcares. Esta secuencia simple puede reducir hasta un 30% el pico de glucosa postprandial, un factor determinante en la prevención de enfermedades crónicas.

Además, la doctora implementó el ayuno intermitente durante su tratamiento de quimioterapia. Explica que cuando el organismo entra en estado de ayuno, las células sanas entran en modo protección, mientras que las tumorales quedan más expuestas y vulnerables a la acción de los fármacos oncológicos.

Por qué la vitamina D es clave y España tiene déficit masivo

La Dra. Fernández advierte sobre la paradoja española: un país con 300 días de sol al año donde más del 80% de la población presenta déficit de vitamina D. Este micronutriente actúa como una hormona que regula más de 2000 genes, incluidos aquellos relacionados con la respuesta inmunitaria y la reparación del ADN celular.

Según sus investigaciones, mantener niveles óptimos de vitamina D por encima de 40 ng/ml reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, próstata y colon. Sin embargo, la mayoría de los españoles presenta cifras inferiores a 20 ng/ml, consideradas insuficientes para una correcta función celular.

La doctora recomienda exponerse al sol sin protección durante 15-20 minutos diarios en horas de menor intensidad, además de incluir en la dieta alimentos ricos en este nutriente como pescado azul, huevos y setas. En casos de déficit severo, la suplementación controlada se vuelve imprescindible para recuperar niveles óptimos que protejan el organismo.

La inflamación crónica que dispara el riesgo de cáncer

Fernández identifica la inflamación crónica de bajo grado como el denominador común de prácticamente todas las enfermedades modernas, desde el cáncer hasta el alzhéimer. Este estado inflamatorio constante se genera por la combinación de mala alimentación, sedentarismo, estrés mantenido y exposición a tóxicos ambientales.

El problema es que esta inflamación resulta silenciosa durante años, sin síntomas evidentes, mientras va dañando progresivamente el ADN celular y favoreciendo mutaciones oncogénicas. Por ello, la doctora insiste en que la prevención debe comenzar décadas antes de cualquier diagnóstico, adoptando un estilo de vida antiinflamatorio integral.

Los pilares de esta estrategia incluyen una dieta rica en antioxidantes y fitoquímicos presentes en frutas y verduras de colores intensos, ejercicio físico regular moderado, gestión del estrés mediante técnicas de mindfulness, y eliminación de ultraprocesados. La Dra. Fernández sostiene que estos cambios podrían prevenir hasta 1 de cada 3 cánceres, especialmente los más frecuentes en la población española.

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