El caos organizativo durante toda la mañana del lunes en Rodalies de Cataluña, los trenes de cercanía catalanes, amenaza el apoyo hasta ahora de Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC), socios del gobierno de Pedro Sánchez. Su presidente, Oriol Junqueras, ya ha pedido la cabeza del ministro Óscar Puente tras los dos accidentes graves, uno en Adamuz y otro en Gelida (Barcelona) y de la consejera del Territorio de la Generalitat, la socialista Silvia Paneque. Mientras, el PSOE cierra filas en torno a Óscar Puente gracias al apoyo público de Sánchez.
El fin de semana ha puesto de manifiesto lo que desde fuera parece claro, la debilidad del sistema de Cercanías ferroviarias en Cataluña. El servicio se suspendió desde el sábado durante todo el fin de semana tras un desprendimiento de tierras en la línea 1 a la altura de Tordera hasta las 6 de la mañana del lunes. Sin embargo, algunos trenes siguieron saliendo entre el desconcierto de empleados y viajeros, que no sabían si su tren funcionaba o estaba suspendido.
Con la llegada del lunes la situación no mejoró y tras comenzar el servicio a las 6 de la mañana, supuestamente gratuito fue suspendido a los 30 minutos y vuelto a reanudar a las 6.45 horas. Esto se sumó a la indignación de los pasajeros que tenían que pagar el billete a pesar de que Renfe anunció la gratuidad en Cataluña de su línea de Cercanías durante un mes. A las 8.15 horas los vendedores recibieron la confirmación de que no debían cobrar el billete.
A esa hora ya comenzaban a acumularse los retrasos en la red. En Gerona eran de 40 minutos. En la línea Lérida-Cervera fue de 20 minutos.
TRENES A CATALUÑA CON RETRASO
Mientras tanto, los trenes AVE e Iryo entre Madrid y Barcelona sufrían retrasos de hasta una hora por tener que reducir su velocidad en algunos puntos. Una rotura detectada en la vía de Alta Velocidad a su paso por Espluga de Francolí (Tarragona) obligó a ADIF a reducir la velocidad de los trenes a 80 kilómetros/hora en un tramo del recorrido.
Para terminar de sumar desgracias, la línea Barcelona-Vallès veía alterado su trayecto entre las estaciones de Plaza de Catalunya y Sant Cugat y la línea L6 (Sarrià) por el atropello de una persona. Después un incendio obligó a suspender el servicio en la línea 2 a la altura de Cunit (Tarragona).
Poco antes de las dos de la tarde y a petición de la Policía Local, se interrumpió la circulación entre Caldes De Malavella y Gerona, de la línea de ancho convencional Barcelona-Girona-Portbou, debido a un posible desprendimiento de tierra sobre la vía por las fuertes lluvias.
A las dos y media de la tarde la circulación de los trenes quedaba interrumpida en las líneas 14, 15 y 16 entre Reus y Tarragona por una «incidencia» sin determinar. Renfe achacó los fallos a las intensas lluvias sufridas por la comunidad durante los últimos días.
Finalmente, parece ser que la falta de tensión en la catenaria obligaba a interrumpir la circulación de la línea 15 de Rodalies. La incidencia afectó a la infraestructura en Reus, según Renfe, que estableció un servicio alternativo en autobús hasta Tarragona, que se detenía en todas las paradas intermedias.
La circulación de la línea 2 Sur quedó interrumpida a las 15.30 horas por la vía 1 entre el Garraf y Sitges (Barcelona) por una incidencia en la infraestructura, según Renfe.
Mientras tanto, el sindicato de maquinistas SEMAF ratificaba la convocatoria de una huelga general ante la «inadmisible» situación del ferrocarril y su «deterioro constante» durante los últimos años, por lo que exigió «implementar diferentes medidas con urgencia que garanticen la integridad de profesionales y usuarios».
El resumen del caos ferroviario que se vive en Cataluña lo hizo el presidente de ERC. La situación «es muy grave y es consecuencia de décadas de desinversiones», decía Oriol Junqueras, que acusó al Estado de no haber construido «ni un kilómetro de ferrocarril convencional» en los últimos 50 años. También acusó a la consejera de Salvador Illa de «proteger» al Gobierno buscando «excusas puntuales». Junquera recordó que la lluvia afectó a toda Cataluña, pero que ésta solo afectó al servicio de Rodalies, titularidad del Estado, y no el de los Ferrocarriles de la Generalitat.






