Tormenta en Minneapolis: la caída del jefe de la represión de Trump tras dos muertes civiles

- Gregory Bovino abandona Minneapolis tras la muerte de Alex Pretti a manos de agentes federales.
- Analizamos el ascenso de Tom Homan como nuevo jefe de la operación y el impacto de esta crisis en el Gobierno de Trump en 2026.

La salida de Gregory Bovino de Minneapolis el martes 27 de enero de 2026 marca un giro drástico en la «Operación Metro Surge» tras la muerte del enfermero Alex Pretti. Tom Homan asume el mando directo bajo las órdenes de Trump en un intento por sofocar la crisis política y social que incendia Minnesota.

El asfalto de Minneapolis se ha convertido en el escenario de una tragedia que el Gobierno de Estados Unidos ya no puede ignorar. La partida del comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, prevista para este martes, no es un simple relevo administrativo; es la consecuencia directa de un polvorín social que estalló tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por agentes federales el pasado sábado. Este incidente, el segundo en menos de un mes, ha forzado a la Casa Blanca a mover ficha, enviando a Tom Homan, el veterano «zar de la frontera», para intentar tomar el control de una situación que muchos ya califican de «desastre absoluto».

La «Operación Metro Surge», presentada inicialmente como una cruzada contra el fraude masivo en programas de bienestar estatal, ha derivado en una ocupación militarizada con 3.000 agentes en las calles. Lo que debía ser una intervención quirúrgica se ha transformado en un clima de terror, especialmente para la comunidad somalí de las Twin Cities. La tensión ha llegado a tal punto que incluso figuras dentro del bando republicano, como el candidato a gobernador Chris Madel, han tirado la toalla, denunciando una «retribución federal» inconstitucional contra los ciudadanos de su propio estado.

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Alex Pretti y el vídeo que desmiente la versión oficial

La muerte de Alex Pretti ha sido el catalizador de esta crisis. Mientras el DHS y el propio Bovino se apresuraron a declarar que el enfermero pretendía «masacrar» a los agentes con una pistola de 9mm, las evidencias visuales cuentan una historia radicalmente distinta. Análisis detallados de BBC Verify y otros medios internacionales confirman que Pretti solo sostenía un teléfono móvil mientras filmaba la actuación policial. Las imágenes muestran cómo, tras ser rociado con gas irritante y reducido por varios agentes, recibió hasta diez disparos en apenas cinco segundos.

Este desfase entre la narrativa gubernamental y la realidad captada por los testigos ha dinamitado la confianza pública. Pretti no era un criminal; era un ciudadano con licencia de armas —que ni siquiera llegó a desenfundar— que participaba en las vigilias por la anterior víctima, Renee Good, fallecida el 7 de enero. La saña con la que se defendió la ejecución ha indignado incluso a senadores republicanos como Ted Cruz, quien ha pedido a la administración Trump más «mesura» ante la tragedia evidente de un civil desarmado.

Tom Homan al rescate: ¿mano dura o control de daños?

Con la llegada de Tom Homan, quien reportará directamente al despacho oval, la estrategia parece buscar un barniz de profesionalidad técnica. Homan no es un recién llegado; tiene experiencia gestionando deportaciones desde la era Obama, lo que le otorga un perfil de «gestor» frente al estilo incendiario y tuitero de Bovino. Su misión es clara: limpiar la imagen de la operación sin renunciar a los objetivos de expulsión de inmigrantes con antecedentes penales, una distinción que se perdió bajo el mando anterior.

Sin embargo, el reto es mayúsculo. El alcalde Jacob Frey y el gobernador Tim Walz ya han dejado claro que no aceptarán nada menos que una retirada parcial de las tropas federales y una investigación independiente llevada a cabo por el estado. Trump, en un tono inusualmente conciliador, parece haber aceptado revisar el despliegue. Homan debe ahora decidir si mantiene el asedio a los barrios de Minneapolis o si repliega las fuerzas para evitar que Minnesota se convierta en el Vietnam político del Partido Republicano.

El factor somalí: una comunidad bajo estado de sitio

Minnesota alberga a la mayor comunidad de origen somalí en Estados Unidos, con cerca de 86.000 personas concentradas en el área metropolitana. Para muchos residentes, la presencia masiva de agentes con máscaras y equipo táctico no es una medida de seguridad, sino una persecución étnica encubierta. Las denuncias de ciudadanos estadounidenses de origen hispano y asiático siendo detenidos en aparcamientos de supermercados sugieren que el perfilado racial se ha vuelto sistemático durante las últimas semanas de enero.

Esta situación ha paralizado la vida económica de sectores enteros. La gente tiene miedo de salir a comprar o de llevar a sus hijos al colegio», comentan líderes comunitarios. La paradoja es cruel: una operación lanzada para proteger los fondos públicos está destruyendo el tejido social de una ciudad entera. La salida de Bovino es vista por los activistas como una pequeña victoria, pero temen que la estructura de la Operación Metro Surge permanezca intacta bajo el nuevo mando de Homan.

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¿Hacia dónde va la política de fronteras de Trump?

El caos en Minneapolis ha revelado las costuras de la política de «mano de hierro» de la Casa Blanca. Lo que sucede en Minnesota es un experimento de lo que Trump prometió a nivel nacional: el uso de agencias federales para imponer la ley en ciudades que él considera hostiles. Pero el precio político está siendo inesperadamente alto. La renuncia de Chris Madel a la carrera por la gobernación es un síntoma de que el votante moderado está horrorizado por la imagen de agentes federales abatiendo a enfermeros en plena calle.

El futuro de la administración en este conflicto dependerá de las próximas 48 horas. Si Homan permite que la justicia local investigue a los agentes implicados en la muerte de Pretti, se abrirá una vía de distensión. Si, por el contrario, se enroca en la inmunidad federal, Minneapolis seguirá siendo el epicentro de una resistencia civil que ya ha empezado a extenderse a otras ciudades. La guerra de Trump contra las ciudades santuario ha encontrado en el frío invierno de Minnesota su primer gran obstáculo moral y legal.

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