El cuerpo suele avisar cuando algo no va bien, aunque no siempre lo hace con señales claras ni fáciles de interpretar, ya que a veces ni siquiera hay dolor intenso ni un síntoma alarmante, solo pequeñas molestias que normalizamos porque vamos con prisas o porque pensamos que es cosa del estrés, del trabajo o de dormir mal. Sin embargo, a veces tiene su propio lenguaje y aprender a escucharlo puede marcar la diferencia.
Cuando esas señales se repiten y afectan al día a día, lo más sensato es acudir a un profesional de la salud. En muchas ocasiones, una simple analítica puede destapar lo que a simple vista parece invisible. Así lo explica la nutricionista Blanca Martín, que alerta de que síntomas muy comunes en el cuerpo como el cansancio persistente, la caída del pelo o la llamada niebla mental pueden estar relacionados con niveles bajos de ferritina, incluso cuando el hierro parece estar dentro de la normalidad.
2Síntomas comunes que es necesario revisar
Entre los avisos más frecuentes que lanza el cuerpo cuando la ferritina está baja destaca el agotamiento extremo, esa sensación de no recuperar energía ni siquiera después de dormir. A esto se suman mareos, dolores de cabeza, piel más pálida de lo habitual, uñas frágiles o dificultad para respirar en esfuerzos leves, señales que muchas veces se pasan por alto.
También pueden aparecer síntomas menos conocidos, como la necesidad constante de mover las piernas, conocida como síndrome de piernas inquietas, o incluso antojos extraños como masticar hielo o tomar bebidas muy frías. El cuerpo no hace estas cosas por capricho, suele ser su manera de pedir ayuda cuando algo falla por dentro.






