Los músculos no crecen solo a base de levantar pesas y repetir rutinas hasta el agotamiento, esa es una idea cada vez más extendida entre quienes entrenan con constancia y también entre los expertos que estudian cómo responde el cuerpo al esfuerzo. El desarrollo muscular es un engranaje en el que el ejercicio importa, sí, pero también el descanso y la alimentación, y sobre todo cómo se combinan entre sí cuando termina el día y empieza la noche.
En los últimos años, el interés por cuidar los músculos ha ido de la mano de un aumento notable en el consumo de suplementos deportivos, especialmente de proteínas, cuyo uso ha crecido de forma clara en España. No siempre es fácil saber cuál elegir ni cuándo tomarlas, porque no todas funcionan igual ni tienen el mismo impacto según el momento del día, y ahí es donde la ciencia empieza a aportar respuestas que van más allá de la intuición o las modas del gimnasio.
2El gesto de tomar proteína antes de dormir
El estudio observó que tomar proteína antes de acostarse podía mejorar la síntesis de proteína muscular durante la noche, un momento en el que los músculos siguen activos a nivel interno aunque el cuerpo esté en reposo. En concreto, se analizó el efecto de la caseína, una proteína de absorción lenta que libera aminoácidos de forma sostenida mientras dormimos.
Consumida aproximadamente media hora antes de ir a la cama, la caseína mantuvo elevados los niveles de aminoácidos en sangre durante la noche, lo que ayudó a la reparación de las células y los músculos sin interferir en la calidad del sueño ni en sus fases. Incluso sin actividad física durante esas horas, la síntesis de proteína muscular aumentó, algo especialmente interesante para quienes buscan optimizar la recuperación tras un entrenamiento de fuerza.






