Los hombres de Paco reinaron en la televisión española desde su estreno en octubre de 2005. La ficción de Antena 3 conquistó al público con comedia negra y casos policíacos surrealistas que superaron los cuatro millones de espectadores.
Sin embargo, todo colapsó en 2010 tras una última entrega desastrosa. El 19 de mayo de aquel año se emitió el capítulo final tras una temporada satánica que ahuyentó a la audiencia. La pregunta es cómo pudo destruirse algo tan popular en tan poco tiempo.
De la comisaría al infierno: el giro más radical
La novena entrega apodada «66.6» transformó radicalmente el espíritu original de toda la serie. Lo que comenzó siendo comedia policial se convirtió en un oscuro thriller de terror religioso que confundió profundamente a los seguidores más fieles.
Los guionistas decidieron enfrentar al equipo contra un perturbado asesino que creía ser el mismísimo Satán. Aparecieron inscripciones en latín, ritos satánicos y hasta un compañero robot para Povedilla que resultó ridículo.
Esta mutación de género resultó absolutamente letal para la identidad visual de la ficción. Los espectadores buscaban risas y acción, no horror religioso forzado que desentonaba completamente con los cinco años de historia previa y exitosa.
Cinco errores que sellaron el destino de la serie
✓ El abandono de Hugo Silva y Michelle Jenner tras la sangrienta boda de la octava entrega
✓ La saturación de nuevos personajes sin carisma que desplazaron al elenco querido original
✓ La drástica falta de comedia que había definido la esencia de la serie desde sus inicios
✓ La competencia directa contra realities como Secret Story en el prime time dominical
✓ El excesivo ritmo errático causado por seis meses de descanso entre temporadas consecutivas
Estos factores combinados crearon el caldo de cultivo perfecto para el fracaso rotundo e irreversible. Cuando Antena 3 programó la novena entrega, ni siquiera la fidelidad de los fans más acérrimos pudo salvar a los hombres de Paco del desastre final.
El colapso de audiencia en cifras devastadoras
Los números hablan por sí solos y resultan demoledores en comparativa directa. Mientras el final de la octava entrega alcanzó un espectacular 27,2% de share con 3,7 millones de espectadores, la novena se hundió irremediablemente en el olvido.
El episodio «Ojito avizor» registró el mínimo histórico con apenas 8,3% de cuota y 1,2 millones de televidentes. La caída superó los dieciséis puntos de diferencia en apenas unos meses de emisión regular.
La fuga masiva de espectadores comenzó tras la boda trágica donde murieron cuatro personajes emblemáticos de golpe. Muchos fans nunca perdonaron esas muertes gratuitas y abandonaron masivamente la serie antes del delirio satánico posterior.
Cuando el cambio de actores destrozó la fórmula mágica
La ausencia de Lucas y Sara debilitó irreparablemente el núcleo emocional de la trama. Hugo Silva y Michelle Jenner habían sido el motor narrativo durante años y su salida resultó absolutamente insustituible para el éxito.
Aitor, interpretado por Mario Casas, intentó llenar el vacío dejado por Lucas pero el público rechazó el cambio forzado. La química original entre los protagonistas resultó imposible de replicar con nuevos rostros.
Los intentos de crear nuevas parejas románticas resultaron artificiales y completamente vacías de emoción real. La relación entre Reyes y Decker nunca funcionó ni remotamente como la mítica historia de amor entre Lucas y Sara.
Un final que enfureció a los fans más fieles
El episodio «El acabose de los tiempos» de hombres de Paco emitido el 19 de mayo de 2010 decepcionó mayoritariamente. Muchos consideraron que la resolución final de la trama satánica fue una tomadura de pelo barata e inaceptable.
El último capítulo no logró reunir al elenco original completo, faltando figuras esenciales del grupo. La despedida de Paco como nuevo comisario resultó emotiva pero no compensó el mal sabor de boca general.
Diez años después, la vuelta en 2021 demostró definitivamente que la magia se había perdido para siempre. La décima entrega también fracasó estrepitosamente en audiencia, consolidando que el daño de 2010 era irreparable para la franquicia.







