«Era esto lo que me devoraba la batería del móvil»: Desactiva esta función oculta en tu iPhone cuando no la uses y tu batería durará el doble

Nos hemos obsesionado con la velocidad de conexión sin leer la letra pequeña del consumo energético que conlleva. Desactivar la búsqueda automática de redes 5G en tu iPhone no solo te dará horas extra de autonomía real, sino que evitará ese calentamiento absurdo en el bolsillo sin que notes ninguna diferencia en tu navegación diaria.

Todos hemos sentido esa punzada de ansiedad tan familiar cuando miramos la pantalla del móvil a media tarde y el icono de la batería ya está en rojo, suplicando un cargador urgente. Es una frustración moderna que nos obliga a vivir pegados a un enchufe o a cargar con baterías externas pesadas como si fuéramos sherpas tecnológicos en una expedición urbana. Lo que nadie te cuenta en la tienda es que el principal culpable de este drenaje suele venir activado por defecto de fábrica.

Solemos echar la culpa al brillo de la pantalla o a esas aplicaciones de redes sociales que revisamos compulsivamente, pero el verdadero vampiro energético es invisible y trabaja en silencio buscando señales que a menudo no necesitamos. Curiosamente, la gestión de redes es el sumidero energético más voraz de los dispositivos de Apple, especialmente cuando la cobertura no es perfecta. Y lo peor del asunto es que llevas años permitiendo que esto ocurra sin saber que la solución definitiva está a solo tres clics de distancia.

¿De verdad necesitas descargar un meme a la velocidad de la luz?

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Las operadoras nos vendieron la conectividad de quinta generación como la octava maravilla del mundo, prometiendo velocidades de vértigo para un uso cotidiano que, siendo honestos, apenas notamos en el día a día para mandar cuatro correos. Sin embargo, mantener esa conexión activa es un esfuerzo titánico para el módem y las antenas internas de tu dispositivo, que deben gestionar un ancho de banda brutal y procesar datos a una velocidad que calienta los componentes internos.

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El problema se agrava exponencialmente cuando te mueves por zonas donde la cobertura de esta tecnología es irregular o directamente inexistente, algo que sigue siendo muy común en España fuera de los núcleos de las grandes capitales. En ese escenario tan habitual, tu teléfono entra en un bucle frenético buscando y rebotando entre antenas compatibles, drenando la batería a una velocidad pasmosa como si tuviera un agujero físico en el fondo del chasis.

La trampa del modo automático en tu móvil iPhone

Apple introdujo una función llamada «5G Automático» (o Smart Data) para intentar mitigar este desastre, supuestamente alternando entre 4G y 5G solo cuando el sistema considera que es estrictamente necesario para la experiencia de usuario. Pero la realidad es que el sistema no es tan inteligente como promete y acaba priorizando la red más rápida y costosa energéticamente, aunque solo estés leyendo un PDF estático o enviando un mensaje de texto plano que no requiere potencia.

Al final, dejas en manos de un algoritmo opaco la decisión crítica de conservar o gastar tu energía, y ya sabemos por experiencia que los algoritmos rara vez priorizan nuestra tranquilidad mental o la longevidad de la pila. Si configuras tu móvil manualmente para usar LTE, recuperarás el control total sobre el dispositivo y dejarás de notar ese calor preocupante en la parte trasera del terminal que aparece sin que estés jugando a nada.

Cómo cortar el grifo del gasto innecesario en segundos

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No hace falta ser un ingeniero informático de Silicon Valley para arreglar este desajuste; basta con ir a Ajustes, entrar en Datos móviles y buscar el apartado de Opciones de datos para encontrar la raíz del problema. Allí verás que la opción marcada por defecto es el problema, escondida bajo la promesa de una mayor velocidad y latencia que seguramente no estás aprovechando en este preciso instante para consultar el tiempo o leer las noticias.

Al cambiar la configuración a «LTE» (o 4G, dependiendo de tu operador), notarás inmediatamente que la fluidez de navegación se mantiene idéntica para enviar WhatsApps, ver Instagram o consultar mapas, porque el 4G sigue siendo una tecnología rapidísima y madura. Lo que sí cambiará radicalmente es que llegarás a la noche con batería de sobra, preguntándote por qué demonios no hiciste este cambio tan sencillo el mismo día que sacaste el teléfono nuevo de la caja.

¿Significa esto que debo renunciar al 5G para siempre?

Tampoco se trata de vivir en la edad de piedra digital ni de desperdiciar tozudamente la tecnología punta por la que has pagado un dineral, sino de usarla con cabeza y solo cuando la situación lo requiera de verdad. La clave está en que puedes reactivarlo puntualmente si vas a descargar una película entera en Netflix o necesitas subir archivos pesados a la nube urgentemente mientras te tomas un café en una zona con buena cobertura.

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El resto del tiempo, la red 4G es más que suficiente para soportar la vida digital de cualquier mortal, y tu cargador dejará de ser ese accesorio indispensable que te acompaña hasta al baño por miedo a quedarte incomunicado. Al final, un teléfono inteligente requiere un usuario inteligente que sepa cuándo pisar el acelerador a fondo y cuándo es mejor simplemente disfrutar del viaje con una autonomía que dure todo el día.

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