Castigan a los reclutas de la jura de bandera presidida por el Rey en Cáceres

El pasado 24 de enero el Rey Felipe VI presidía por primera vez una jura de bandera de militares en el Centro de Formación de Tropa nº 1 (CEFOT-1) de Cáceres. Lo que iba a convertirse en una jornada festiva de los cientos de familiares asistentes al importante acto se convirtió en decepción al conocer que un mando había ordenado «zafarrancho de limpieza» para dos compañías (entre 70 y 250 personas) de los nuevos soldados, que no pudieron reunirse con sus seres queridos y tuvieron que anular reservas en los restaurantes cacereños, con el consiguiente perjuicio económico para la hostelería extremeña.

La Asociación Profesional Unión de Militares de Tropa (UMT) lamentaba que una orden arbitraria de «limpieza» impidiera a cientos de soldados reunirse con sus familias tras el acto, provocando un grave perjuicio económico y moral en un día histórico. La UMT manifestaba así «su profunda indignación y rechazo absoluto ante los hechos acaecidos el pasado sábado 24 de enero en el Centro de Formación de Tropa nº 1 (CEFOT-1) de Cáceres. Lo que debía ser una jornada de celebración histórica, marcada por la presidencia de S.M. el Rey Felipe VI -un hito largamente demandado por nuestra Asociación-, acabó convirtiéndose en un episodio de frustración y desconsideración hacia los nuevos soldados profesionales del Ejército de Tierra».

rey felipe vi asiste juramento bandera personal militares tropa ejercito Moncloa
Otro momento de la jura de bandera en Cáceres. AGENCIAS

El acto castrense presidido por el Rey se desarrolló dentro de lo previsto y sobre todo dada la relevancia de la presidencia del mismo con S.M El Rey, la situación tornó en despropósito una vez finalizada la parada militar. «Según hemos podido confirmar a través de familiares y testigos presenciales, los componentes de la 3ª y 4ª Compañía fueron retenidos por motivos aún no confirmados oficialmente tras el acto, impidiéndoles la salida para reunirse con sus seres queridos como al resto de compañías», dicen desde la UMT.

Publicidad

EL REY EN CÁCERES

La justificación esgrimida, según trasladaron las familias, fue la realización de un «zafarrancho de limpieza». Desde la UMT añaden que «es inconcebible que, en el día más importante de la carrera de un militar, cuando cientos de familias se han desplazado desde toda España -asumiendo costes de vuelos, hoteles y manutención-, se priorice una tarea de limpieza sobre el bienestar moral del soldado y sus allegados».

Esta decisión provocó que muchos soldados perdieran la oportunidad de inmortalizar el momento con sus padres, parejas e hijos. «Nos tratan como levas de reemplazo y no como los profesionales que somos», explican y desde la UMT preguntan si «se ha visto alguna vez a los Cadetes de la Academia General Militar o a los alumnos de la Básica de Suboficiales retenidos limpiando tras recibir sus Reales Despachos o Jurar Bandera. La respuesta es no. Este agravio comparativo perpetúa la idea de que en las Fuerzas Armadas existen militares de primera y de segunda clase».

Además, el daño no ha sido solo emocional, sino económico. Representantes del sector hostelero de Cáceres, presentes en la carpa informativa de la UMT en la Plaza Mayor, «nos trasladaron su malestar por la cancelación masiva de reservas en restaurantes, debido a que ‘los soldados estaban castigados’. Es inaceptable que la gestión interna de un mando afecte al tejido económico de la ciudad que acoge al centro de formación, nos trasladaron varios hosteleros», añaden desde la UMT.

Este incidente no es un hecho aislado, «sino síntoma de un problema estructural. La formación de la Tropa y Marinería está, en demasiadas ocasiones, en manos de ‘instructores’ sin la debida cualificación pedagógica, reclutados de unidades operativas sin formación específica en docencia militar», dicen un comunicado de la UMT.

Por eso esta asociación profesional reitera «la necesidad urgente de crear verdaderas Academias de Tropa y Marinería, equiparables a las de Oficiales y Suboficiales, con planes de estudio impartidos por profesores acreditados que entiendan la docencia como el conjunto de actuaciones para favorecer el aprendizaje, y no como una herramienta de castigo arbitrario. Actuaciones como la del sábado solo consiguen que muchos jóvenes con vocación terminen solicitando la baja voluntaria, desencantados por una gestión arcaica que choca con la realidad de un ejército moderno».

La UMT ha solicitado al Ministerio de Defensa que investigue lo sucedido y «que depure responsabilidades por empañar un día presidido por el Jefe del Estado».

Publicidad
Publicidad
Publicidad