Una condenada por conducir ebria recupera el escaño de Ábalos para el PSOE

El relevo de Ábalos normaliza el voto socialista y facilita las mayorías con Junts.

El Congreso de los diputados y sus mayorías parlamentarias han sufrido un vuelco que aunque esperado ha aparecido cuando menos se esperaba. Y es que tras la renuncia formal de José Luis Ábalos a su acta de diputado por Valencia se abre un nuevo horizonte dentro de las mayorías parlamentarias. Un movimiento que algunos analistas político quieren traducir como una bocanada de aire fresco para el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero la vacante de Ábalos será ocupada, salvo sorpresa de última hora, por Ana María González Herdaro, alcaldesa de Llaurí, condenada en 2021 por conducir bajo los efectos del alcohol.

Y es que la salida del exministro, ahora en presión preventiva, no solo cierra un capítulo personal de siete legislaturas, sino que devuelve al Grupo Socialista un voto que permanecía cautivo, alterando la aritmética de las mayorías necesarias en una legislatura que se juega en el filo de la navaja. Traduciendo todo esto en una necesidad extrema de los socialistas en los votos de Junts.

La decisión de Ábalos se precipitó este miércoles, tras conocerse que la Sala II del Tribunal Supremo desestimó su recurso de apelación contra el auto de prisión provisional. A través de un mensaje en sus redes sociales, el otrora todopoderoso secretario de Organización del PSOE justificó su renuncia apelando a la necesidad de centrarse en su defensa jurídica de cara al juicio previsto para abril. Sin embargo, tras el tono institucional y los agradecimientos a sus electores, subyace una realidad parlamentaria: el PSOE recupera su diputado número 121.

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CONDENADA POR CONDUCIR BORRACHA

La primera incógnita que surge en este escenario es qué sucede con el equilibrio de fuerzas cuando un escaño cambia de manos en circunstancias tan convulsas. La respuesta se encuentra en la sustitución inmediata. La vacante de Ábalos será ocupada, salvo sorpresa de última hora, por Ana María González Herdaro, alcaldesa de Llaurí.

González Herdaro, que ocupaba el séptimo puesto en la lista por Valencia en las elecciones de julio de 2023, llega a la Cámara Baja precedida por una polémica local: una condena en 2021 por conducir bajo los efectos del alcohol, que saldó con una multa y la retirada del permiso de conducir. Pese a ello, su entrada en el hemiciclo puede suponer para el PSOE pasar de la parálisis a la operatividad total.

Mientras Ábalos permanecía en el Grupo Mixto, y posteriormente suspendido de funciones tras su procesamiento, el bloque gubernamental operaba con una «pierna coja». Un diputado suspendido no puede votar, pero su escaño sigue contando para el cómputo total de la Cámara, lo que eleva el umbral de las mayorías. Con la llegada de la nueva diputada, el PSOE normaliza su capacidad legislativa.

En este sentido, hay que agregar que fuentes parlamentarias confirman que la Mesa del Congreso ya ha tramitado la renuncia y ha contactado con la Junta Electoral Central para agilizar la expedición de la credencial. Este movimiento elimina la incertidumbre de un voto que, en el último año, se había convertido en un foco de inestabilidad y reproches mutuos entre el exministro y la dirección de su antiguo partido.

Ábalos en el Supremo (Fuente: agencias)
Ábalos en el Supremo (Fuente: agencias)

EROSIÓN A LA IMAGEN DEL PSOE

La salida de Ábalos no puede entenderse sin analizar la erosión interna que su figura ha provocado en las siglas socialistas. El exministro se ha despedido con una mezcla de orgullo por su trayectoria y reproches velados hacia la Mesa del Congreso, presidida por Francina Armengol. En su comunicado, denunció las «prisas» por suspender sus derechos y deberes, alegando que se ha vulnerado el derecho de representación política. Según Ábalos, su resistencia a dejar el acta hasta este momento respondía a una voluntad de proteger la independencia del Parlamento frente a lo que él considera una «alteración apresurada de las mayorías«.

Este conflicto interno ha mantenido al PSOE en una situación de vulnerabilidad extrema. La dirección federal del partido, que forzó su paso al Grupo Mixto en febrero de 2024 tras la detención de Koldo García Izaguirre, ve ahora cómo se cierra una herida que amenazaba con gangrenar la cohesión del grupo.

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La recuperación del escaño 121 no es solo una cuestión numérica; es una victoria moral para Ferraz, que recupera el control total sobre su representación valenciana y se asegura una lealtad sin fisuras en las votaciones cruciales que marcarán el devenir del año 2026 y la resistencia de Sánchez en el poder. La figura de Santos Cerdán, actual secretario de Organización, también queda en el aire en términos de aforamiento, dado que el Supremo ya no cuenta con diputados investigados en esta rama de la causa, lo que podría devolver el caso a la Audiencia Nacional.

Carles Puigdemont, líder de Junts, expresidente de la Generalitat y prófugo de la Justicia española
Carles Puigdemont, líder de Junts, expresidente de la Generalitat y prófugo de la Justicia española (Fuente: Agencias)

ARITMÉTICA PARLAMENTARIA

En un Congreso donde el bloque de la derecha suma 171 votos (PP y Vox), cada «sí» del bloque de la investidura es oro puro. Hasta ayer, la ausencia de voto de Ábalos obligaba al Gobierno a buscar apoyos afirmativos constantes de todos sus socios, incluyendo a Junts per Catalunya, cuya relación con el Ejecutivo atraviesa momentos de alta tensión. Con el regreso del escaño 121 a manos socialistas, el escenario de las leyes ordinarias se simplifica notablemente.

La clave reside en el papel de la formación de Carles Puigdemont. Con los 121 votos del PSOE plenamente operativos, sumados a los de Sumar y el resto de socios habituales, el Gobierno ya no necesita imperativamente el «sí» de Junts para sacar adelante legislaciones comunes. Ahora, la abstención de los siete diputados independentistas catalanes es suficiente para que el bloque de la izquierda supere en votos al de la derecha.

En la práctica, esto reduce el precio del chantaje político: si Junts decide no bloquear, la ley sale. Esto otorga al Ejecutivo una flexibilidad de la que ha carecido durante gran parte de la legislatura, permitiéndole navegar con mayor soltura en el proceloso mar de las votaciones semanales.

Por otro lado, la aritmética de la abstención funciona para la legislación ordinaria, pero se estrella contra el muro de las leyes orgánicas, los Presupuestos Generales del Estado o las reformas constitucionales, donde la mayoría absoluta sigue siendo un requisito ineludible. En esos casos, la recuperación del escaño de Ábalos es necesaria, pero no suficiente; Sánchez seguirá encadenado a la voluntad de sus socios para las grandes reformas de calado nacional.

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