El tabaquismo vuelve a aparecer en el debate sanitario en España, no como un problema del pasado, sino como una amenaza que sigue muy presente y que además se reinventa. Aunque las cifras muestran un descenso histórico en el número de fumadores, los expertos insisten en que no hay lugar para la complacencia, porque detrás de ese aparente avance se esconden nuevas formas de consumo y una adicción que sigue siendo muy difícil de romper.
El tabaquismo no es solo una cuestión de voluntad ni de costumbres sociales, es una enfermedad crónica con un enorme impacto en la salud pública. Así lo recuerda Carlos Jiménez-Ruiz, neumólogo y uno de los mayores expertos en control del tabaco, que alerta de que todavía millones de personas siguen atrapadas en una doble dependencia y de que los nuevos productos están poniendo en riesgo los avances logrados durante décadas.
1Una adicción que no ha desaparecido
El tabaquismo afecta hoy a casi uno de cada cuatro adultos en España a partir de los 15 años, según la encuesta EDADES 2024. Aunque se trata del dato más bajo de los últimos 30 años, sigue siendo una cifra elevada si se tiene en cuenta que el tabaco es el segundo factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Lo llamativo es que casi siete de cada diez fumadores reconocen que quieren dejarlo, pero no siempre saben cómo hacerlo ni cuentan con la ayuda adecuada.
Para los especialistas, este deseo de abandonar el tabaco demuestra que el problema no es la falta de conciencia, sino la fuerza de la adicción. El tabaquismo no engancha solo por la nicotina, sino también por los rituales asociados al acto de fumar, lo que explica por qué tantos intentos fallidos generan frustración y sensación de derrota entre quienes lo intentan una y otra vez.





