El tabaquismo vuelve a aparecer en el debate sanitario en España, no como un problema del pasado, sino como una amenaza que sigue muy presente y que además se reinventa. Aunque las cifras muestran un descenso histórico en el número de fumadores, los expertos insisten en que no hay lugar para la complacencia, porque detrás de ese aparente avance se esconden nuevas formas de consumo y una adicción que sigue siendo muy difícil de romper.
El tabaquismo no es solo una cuestión de voluntad ni de costumbres sociales, es una enfermedad crónica con un enorme impacto en la salud pública. Así lo recuerda Carlos Jiménez-Ruiz, neumólogo y uno de los mayores expertos en control del tabaco, que alerta de que todavía millones de personas siguen atrapadas en una doble dependencia y de que los nuevos productos están poniendo en riesgo los avances logrados durante décadas.
2Nuevos tratamientos para una enfermedad crónica
En este contexto, la aprobación de un nuevo fármaco financiado por el Sistema Nacional de Salud a comienzos de 2026 ha sido recibida como una buena noticia. Se trata de la citisiniclina en solución oral, un tratamiento que se administra durante 25 días y que ha demostrado eficacia a largo plazo. Para Jiménez-Ruiz, supone un avance importante porque amplía las opciones terapéuticas y permite adaptar mejor el tratamiento a cada fumador.
El neumólogo recuerda que existen varias herramientas eficaces y seguras, como la terapia sustitutiva con nicotina, la vareniclina o el bupropión, pero insiste en que el éxito depende de un diagnóstico correcto. El tabaquismo crea una doble dependencia, psicológica y física, y solo combinando tratamientos que aborden ambas se pueden alcanzar tasas de éxito que oscilan entre el 30 y el 66 % al cabo de un año. Sin ese enfoque médico, las probabilidades de dejarlo caen en picado.





