La Dra. Violeta Ramírez Arroyo, coordinadora del Grupo de Nutrición de la SEMFYC, lanzó en mayo de 2025 una advertencia contundente: el síndrome metabólico está pudriendo el organismo de 15 millones de españoles sin que los análisis revelen el problema. Esta condición combina obesidad abdominal, resistencia a la insulina, triglicéridos elevados e hipertensión.
La cifra es escalofriante: España suma cada día 247 nuevos casos de síndrome metabólico. La mayoría cree estar sano porque su médico nunca mencionó nada alarmante tras revisar sus análisis rutinarios.
Qué es el síndrome metabólico que engaña a los médicos
El síndrome metabólico no es una enfermedad única sino un conjunto de cinco alteraciones letales. Basta tener tres de estos factores para el diagnóstico: perímetro abdominal superior a 88 cm en mujeres o 102 cm en hombres, glucosa en ayunas por encima de 100 mg/dl, tensión arterial elevada, triglicéridos altos y colesterol HDL bajo.
La grasa visceral libera sustancias inflamatorias que dañan el endotelio vascular y generan resistencia a la insulina. El organismo se deteriora desde dentro sin producir síntomas visibles. La prevalencia ronda el 31% en población adulta española, cifra que se dispara hasta el 70% en mayores de 70 años.
Los médicos carecen de tiempo para calcular estos cinco parámetros en cada consulta. Un nivel de glucosa «aceptable» de 110 mg/dl no enciende alarmas, aunque sumado a un perímetro abdominal de 95 cm configure un cuadro de alto riesgo.
Por qué mayo de 2025 cambió las reglas del diagnóstico: Dra. Violeta Ramírez Arroyo
Frente a este escenario, la nueva estrategia de reversión metabólica presentada en mayo de 2025 introdujo un cambio radical: priorizar la medición del perímetro abdominal sobre el peso corporal. Personas con IMC normal pero obesidad central sufren las mismas complicaciones cardiovasculares que quienes tienen obesidad generalizada.
Ahora los protocolos recomiendan:
- Medir perímetro abdominal en todas las consultas, incluso en pacientes sin sobrepeso aparente
- Calcular el cociente triglicéridos/HDL como marcador temprano de resistencia a la insulina
- Evaluar conjuntamente los cinco criterios diagnósticos en lugar de parámetros aislados
- Derivar a nutricionista cuando coincidan dos o más factores, sin esperar al diagnóstico completo
Más allá del problema anterior, esta actualización responde a datos alarmantes: la reversión del síndrome reduce un 40% el riesgo de desarrollar diabetes y un 30% el de sufrir eventos cardiovasculares, según publicó el New England Journal of Medicine en mayo de 2025. El organismo conserva capacidad de regeneración si se actúa antes de que la resistencia a la insulina se vuelva irreversible.
Los profesionales detectaron que pacientes acudían a urgencias con infartos «inesperados» pese a analíticas completas meses antes. El síndrome metabólico genera aterosclerosis acelerada mediante mecanismos inflamatorios que las pruebas rutinarias no evalúan.
Cómo afecta a tu organismo sin que lo notes
Esta situación se complica cuando el hígado acumula grasa debido a la resistencia a la insulina. El organismo pierde capacidad para metabolizar azúcares y grasas, generando un círculo vicioso. La esteatosis hepática no alcohólica afecta ya al 25% de la población española.
El siguiente golpe llega cuando la inflamación crónica activa mecanismos de coagulación. Las arterias coronarias desarrollan placas de ateroma que crecen silenciosamente hasta obstruir el flujo sanguíneo. Este proceso puede durar una década sin producir angina ni otros síntomas previos al infarto.
Los riñones también pagan el precio: la hipertensión mantenida daña los glomérulos renales, reduciendo la capacidad de filtración. El organismo acumula toxinas que aceleran el envejecimiento celular. La microalbuminuria emerge como señal temprana de lesión renal que raramente se busca en analíticas básicas.
Qué implica tener el organismo comprometido sin saberlo
El análisis profundo revela que la resistencia a la insulina funciona como motor central. Cuando las células dejan de responder a la insulina, el páncreas compensa fabricando cantidades cada vez mayores. La hiperinsulinemia crónica estimula el sistema nervioso simpático, eleva la tensión arterial y ordena al hígado producir más triglicéridos.
Curiosamente, personas delgadas pueden desarrollar síndrome metabólico si acumulan grasa visceral. Este fenotipo «obeso metabólico de peso normal» representa el 10% de quienes padecen la condición. Su organismo funciona igual de mal que el de alguien con obesidad evidente, pero la ausencia de sobrepeso retrasa el diagnóstico varios años.
Tener síndrome metabólico equivale a envejecer 10 años en términos de salud arterial: un hombre de 45 años con esta condición presenta el mismo riesgo de infarto que uno de 55 sin ella. El organismo sufre un envejecimiento acelerado que afecta también al cerebro.
Qué pasará con los 15 millones de españoles afectados
Las proyecciones para 2030 resultan devastadoras sin medidas urgentes. España sumará 3,1 millones de nuevos casos de exceso de peso en los próximos cinco años, elevando el sobrecoste sanitario hasta 3.000 millones de euros anuales. El organismo de millones de personas se deteriorará hasta alcanzar diabetes tipo 2, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal terminal.
Aunque parezca un escenario sin salida, la estrategia presentada en mayo de 2025 ofrece esperanza. Reducir el perímetro abdominal mediante alimentación mediterránea hipocalórica y ejercicio aeróbico consigue revertir completamente el síndrome en el 40% de pacientes que mantienen las modificaciones durante dos años. Esta reversión resulta más efectiva cuanto antes se diagnostica.
Desde enero de 2026, varias comunidades autónomas han comenzado a implementar cribados específicos en atención primaria. El objetivo es que ningún paciente abandone la consulta sin conocer su perímetro abdominal y su cociente triglicéridos/HDL antes de que el daño se vuelva irreversible.








