El pueblo extremeño que vaciará Madrid este agosto: alquileres a 45€ que desaparecen en 48 horas», Alba Sánchez, portavoz de Airbnb España, revela el error de precio que devora reservas

Ofreciendo tarifas que parecen sacadas de hace una década mientras el resto del mercado se infla.

Nadie esperaba que un modesto pueblo extremeño se convirtiera en el objeto de deseo de medio barrio de Salamanca y Chamberí para el próximo verano. Los datos internos filtrados no mienten y el algoritmo tampoco: las búsquedas se han disparado un 830% por un evento que ocurrirá en el cielo, pero cuya batalla real se está librando ahora mismo en la cartera de los previsores.

Alba Sánchez, portavoz de la plataforma, ha soltado la bomba informativa que muchos intentaban guardar en secreto para no quedarse sin su plaza en primera fila. Al parecer, las casas rurales a precios irrisorios están desapareciendo del mapa a una velocidad que roza lo absurdo, dejando a los hoteles de lujo de la zona temblando ante una competencia que no vieron venir.

¿Por qué todos miran al cielo desde Badajoz?

YouTube video

El próximo 12 de agosto el sol se apagará un rato y la histeria colectiva ya tiene sus coordenadas GPS fijadas en el sur de Extremadura. Lo curioso del asunto es que este fenómeno astronómico único ha desatado una fiebre inmobiliaria temporal en un pueblo extremeño que, hasta hace apenas un mes, pasaba desapercibido para el turista de masas estival.

Publicidad

Los madrileños, expertos en huir del asfalto cuando este empieza a derretir las suelas de los zapatos, han encontrado aquí el refugio perfecto, fresco y, sobre todo, barato. Dicen los expertos que la visibilidad será prácticamente perfecta en esta latitud, aunque lo que realmente se ve claro desde la capital es el ahorro brutal frente a otras zonas masificadas del norte.

El error de precio que se convirtió en ganga viral

En un mercado inflado donde cualquier cuchitril costero pide tres cifras por noche en agosto, encontrar alojamiento digno a 45 euros suena a broma pesada o estafa. Sin embargo, estas tarifas de otra época están disponibles por un desajuste técnico entre la oferta local tradicional y una demanda global que ha explotado de forma repentina y violenta.

Mientras un hotel con ciertas pretensiones en la comarca ya coquetea con los 300 euros aprovechando el tirón del eclipse, las casas particulares aguantan el precio original. Resulta evidente que el viajero avispado prefiere autenticidad y gastarse la diferencia en buen jamón de la tierra antes que pagar el sobrecoste de unas sábanas de hilo egipcio en un hotel cadena.

Jerez de los Caballeros: mucho más que un pueblo extremeño

YouTube video

No solo de eclipses vive el hombre, y este pueblo extremeño tiene torres barrocas y un pasado templario que justifica la visita aunque no se tapara el sol. Pasear por sus calles empedradas es un viaje directo al pasado que, sorprendentemente, todavía no ha sido gentrificado por las franquicias de siempre ni por los precios de menú turístico abusivo.

Imagina ver el anochecer en pleno día rodeado de murallas históricas y con una temperatura que, si bien es alta, se lleva mejor con una cerveza helada en la mano. La experiencia promete porque el escenario acompaña al espectáculo, convirtiendo una simple observación astronómica en una de esas memorias familiares que duran años y que justifican el viaje por sí solas.

Corred, insensatos: las últimas plazas de enero

La advertencia lanzada por la portavoz de Airbnb no era una estrategia de marketing barato, sino un aviso a navegantes para quienes tienen la mala costumbre de dejarlo todo para última hora. Los registros actuales indican que el ritmo de reservas actual agotará el inventario de este pueblo extremeño antes de que termine esta misma semana de enero.

Publicidad

Quien pestañee ahora se encontrará en agosto pagando el triple por una habitación mediocre o quedándose en casa con el ventilador a máxima potencia. La oportunidad de disfrutar de este pueblo extremeño a precio de saldo es una anomalía del sistema que, como todas las cosas buenas en esta vida, tiene los días, e incluso las horas, contadas.

Publicidad
Publicidad