Úrsula Corberó enfrentó en mayo de 2016 uno de los episodios más controvertidos de su carrera profesional. En una entrevista concedida meses antes a la revista de la Sociedad de Gestión de Artistas Intérpretes, la actriz realizó afirmaciones sobre la convivencia del reparto de Física o Química que desencadenaron una respuesta inmediata de sus antiguos compañeros. Las palabras tardaron en viralizarse, pero cuando llegaron a redes sociales, el escándalo explotó sin control.
La confesión incluía detalles sobre escapadas del elenco a casas rurales en Segovia durante los cuatro años que duró la producción de la serie entre 2008 y 2011. Según sus declaraciones textuales, el grupo organizaba fines de semana donde Javi Calvo se disfrazaba de botones para escribirles historias de terror, y luego añadió la frase que provocaría la crisis mediática: «follábamos todos con todos y nadie se enfadaba».
La frase que detonó el conflicto entre el reparto
La primera reacción llegó apenas horas después de que las palabras circularan por Twitter. Angy Fernández, quien interpretaba a Paula Blasco en la serie, utilizó su cuenta oficial para desmentir categóricamente las afirmaciones de Úrsula. «En FoQ trabajábamos mucho. Está sacado de contexto. No metáis a todos en el mismo saco», escribió el 11 de mayo de 2016 en un tuit que acumuló miles de retuits en pocas horas.
La fractura del elenco quedó expuesta públicamente. Mientras algunas actrices defendían una convivencia profesional marcada por largas jornadas de rodaje, Úrsula mantenía silencio frente al tsunami de críticas. Los fans de la serie, que recordaban con nostalgia los años dorados de la ficción adolescente de Antena 3, veían cómo el mito se derrumbaba por una declaración que nadie esperaba.
Por qué esperó días antes de retractarse oficialmente
Úrsula Corberó tardó tres días en ofrecer una respuesta pública. El 13 de mayo, durante la rueda de prensa de promoción de la serie La Embajada, la actriz apareció ante los medios para aclarar sus palabras con evidente incomodidad. «Me gustaría aclararlo porque parece que esto está causando problemas a nivel interno del elenco», comenzó explicando ante las cámaras.
El daño ya estaba hecho. La comunidad de actores españoles observaba con atención cómo una declaración podía resquebrajar las relaciones laborales de todo un elenco. Los productores de Física o Química no emitieron comunicado oficial, pero personas cercanas a la producción confirmaron posteriormente que existieron llamadas entre directivos para evaluar el impacto en posibles proyectos futuros del reparto.
Cómo afectó la polémica a las relaciones del elenco
Las consecuencias del episodio se prolongaron más allá del ciclo noticioso inmediato. En diciembre de 2020, cuando La Sexta emitió el especial FoQ: El reencuentro, Angy Fernández volvió a abordar el tema en el programa Zapeando. Su versión definitiva desmintió cualquier actividad sexual grupal: «Hubo adolescentes y muchos líos. Mucho amor. Todos con todos pero no a la vez».
Esta aclaración tardía confirmó lo que muchos sospechaban: durante los rodajes sí existieron relaciones sentimentales cruzadas entre miembros del reparto, pero dentro de la normalidad de un grupo joven conviviendo durante años. El problema no fue la existencia de romances, sino la forma en que Corberó describió públicamente esa convivencia, utilizando términos que sus compañeros consideraron irrespetuosos.
Andrea Duro concedió entrevistas donde admitió haberse sentido «ofendida y molesta» por las declaraciones originales. «Nos dejaban en una posición un poco fea en la cual no tendríamos por qué estar», explicó en mayo de 2016 para FormulaTV. A pesar de reconocer que probablemente Úrsula se expresó mal, el malestar persistió durante años en las dinámicas del grupo.
Qué reveló este episodio sobre la presión mediática
El escándalo evidenció cómo una entrevista realizada meses atrás puede convertirse en crisis cuando alcanza viralidad. La revista de AISGE donde Úrsula dio la entrevista original tenía tirada limitada para profesionales del sector, pero bastó que un usuario digitalizara fragmentos para que la noticia se expandiera exponencialmente. Este fenómeno demostró la vulnerabilidad de las declaraciones fuera de contexto en la era digital.
La gestión de crisis de Corberó fue analizada en foros de comunicación como ejemplo de lo que no debe hacerse. Esperar tres días para rectificar permitió que se instalara la primera versión en el imaginario colectivo. Expertos en relaciones públicas señalaron que la respuesta debió llegar en las primeras 24 horas para controlar el daño reputacional.
Los medios especializados utilizaron el caso para discutir los límites de la sinceridad en entrevistas de actores. Mientras algunos periodistas defendían el derecho de las figuras públicas a compartir anécdotas sin censura, otros advirtieron sobre la responsabilidad al hablar de terceras personas que podrían no autorizar esas revelaciones. El episodio quedó registrado como lección en cursos de comunicación para artistas.
- Ningún compañero del reparto validó públicamente la versión inicial de Úrsula
- Las declaraciones aparecieron primero en una publicación especializada con meses de antigüedad
- El tiempo de respuesta entre la viralización y la rectificación superó las 72 horas
- Andrea Duro y Angy Fernández mantuvieron su versión contraria incluso cuatro años después








