Solemos hablar de los huesos o darles la importancia que se merecen solo cuando algo se rompe, cuando una caída acaba en hospital o cuando la edad empieza a notarse de verdad en el cuerpo. Durante años hemos dado por hecho que su deterioro es una consecuencia lógica del paso del tiempo, una mezcla de desgaste, genética y mala suerte que no se puede evitar del todo.
Sin embargo, estos podrían estar sufriendo en silencio la influencia de un virus presente en más de la mitad de la población que permanece dormido durante décadas y que, con la edad, podría reactivarse justo donde más daño hace, en la cadera, abriendo una nueva vía para entender por qué tantas personas mayores acaban sufriendo fracturas graves.
2Osteonecrosis: el deterioro silencioso del hueso
Durante años, la explicación principal ha sido la osteonecrosis, una muerte del tejido óseo provocada por la falta de riego sanguíneo. Cuando la sangre deja de llegar de forma adecuada, los huesos pierden resistencia, se vuelven frágiles y acaban cediendo ante golpes que en otras circunstancias no tendrían consecuencias graves.
Lo que no se había tenido en cuenta hasta ahora es que ese fallo en el riego podría no ser solo mecánico o vascular. Pues algunos investigadores de la Universidad de Nanjing y del Hospital Provincial de Jiangsu han señalado que el nuevo responsable potencial podría ser el citomegalovirus humano, un virus que permanece latente en el organismo de hasta el 60 % de las personas sin causar síntomas aparentes durante la mayor parte de la vida.





