Alejandro Amenábar vuelve a estar en el centro de la conversación cultural con una película que muchos no esperaban encontrar ahora mismo en Netflix y que, sin embargo, está arrasando en visualizaciones y comentarios. No es solo una cuestión de cifras ni de algoritmo, es algo más difícil de medir y que tiene que ver con la sensación de estar ante una obra madura, arriesgada y profundamente personal, algo que no siempre se consigue cuando se habla de cine histórico en España.
Alejandro Amenábar, que ya había demostrado su pulso para mirar al pasado sin solemnidad excesiva en ‘Mientras dure la guerra’, firma con ‘El cautivo’ lo que para muchos es su mejor trabajo desde ‘Mar Adentro’. Una película que no busca gustar a todos, que incomoda en algunos momentos y que precisamente por eso se siente viva, contemporánea y muy lejos del academicismo que suele rodear a los grandes nombres de nuestra historia literaria.
3Por qué ahora triunfa en Netflix
El desembarco de ‘El cautivo’ en Netflix ha sido clave para que una película exigente encuentre un público más amplio. Alejandro Amenábar se beneficia aquí de un espectador que busca algo más que entretenimiento rápido, una historia que invite a pensar y que deje poso después de los créditos, algo que no siempre abunda en las listas de lo más visto.
Además, el boca a boca ha hecho su trabajo, reforzado por elogios como el de Arturo Pérez-Reverte, que definió la película como espléndida y sincera. En un momento en el que el cine español lucha por visibilidad, resulta significativo que una obra arriesgada, con una mirada adulta y sin miedo a la polémica, se abra paso con tanta fuerza. Alejandro Amenábar demuestra así que todavía es posible hacer cine histórico que dialogue con el presente y que, años después de ‘Mar Adentro’, siga teniendo algo importante que decir.






