El pueblo donde nació Carlos Alcaraz y al que siempre vuelve cuando busca su refugio

Cuando el ruido de los grandes estadios se apaga, Carlos Alcaraz siempre vuelve al mismo lugar, lejos de focos y celebraciones, donde encuentra un refugio, y se trata del pueblo donde nació, el rincón de Murcia que lo vio crecer y al que regresa para recordar de dónde viene.

Carlos Alcaraz no solo gana torneos, también construye un relato que va mucho más allá del tenis. Cada vez que habla después de levantar un trofeo, cada vez que explica de dónde viene y por qué sigue siendo el mismo chico de siempre, aparece un lugar que se repite como un mantra. Carlos Alcaraz empieza siempre por su pueblo, por su gente, por ese rincón de Murcia al que vuelve cuando necesita bajar pulsaciones y recordar quién es.

Alcaraz ha logrado convertirse en leyenda sin romper el hilo que lo ata a sus orígenes. Tras convertirse en el tenista más joven en ganar los cuatro Grand Slam, su discurso no ha cambiado, y el éxito no lo ha desplazado del mapa emocional que lo acompaña desde niño, sino que más bien lo ha reforzado. Su refugio sigue estando lejos de los grandes estadios, en una pedanía murciana donde el tenis era una pista improvisada y la ambición convivía con la normalidad.

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Un pueblo sencillo con historia y carácter murciano

“El Jardín de los Chorletes”. Fuente: TripAdvisor

El Palmar conserva ese aire humilde que define a muchas zonas del interior murciano. Pasear por el pueblo es entender de dónde sale esa calma que Carlos Alcaraz transmite incluso en los momentos más tensos de un partido. La Iglesia de la Purísima Concepción, con su plaza tranquila, y el Castillo árabe de la Asomada, accesible a pie, hablan de un pasado que convive sin conflicto con el presente.

La naturaleza también forma parte del paisaje cotidiano, y esos espacios como el Jardín de los Chorletes o los senderos cercanos a la Sierra de El Puerto permiten desconectar sin salir del entorno. Son lugares donde el tiempo parece ir a otro ritmo, algo que explica por qué Carlos Alcaraz elige este rincón como refugio cuando necesita parar, respirar y volver a empezar.

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