Por qué el silencio es hoy uno de los estilos de vida más deseados

En un mundo que no se calla nunca, el silencio ha pasado de ser algo raro a convertirse en un auténtico deseo, pues no se trata solo de huir del ruido por capricho, sino que es una forma de cuidar la mente, bajar revoluciones y recuperar un poco la calma en medio de una vida cada vez más acelerada.

El silencio se ha convertido en uno de los grandes lujos contemporáneos, un bien escaso que ya no se asocia solo al descanso sino a una forma distinta de estar en el mundo. En medio del tráfico constante, las notificaciones que no paran y una vida cotidiana marcada por estímulos continuos, este aparece como refugio, como pausa necesaria y casi como una declaración de intenciones frente al ruido permanente que nos rodea.

No se trata solo de la ausencia de sonido, se trata también de una respuesta al agotamiento mental de una sociedad hiperconectada. Psicólogos y expertos advierten de que no estamos preparados para tanta sobreestimulación y que la exposición continua a niveles elevados de ruido afecta al sueño, al estrés y a la salud cardiovascular. Por eso cada vez más personas buscan momentos de tranquilidad consciente, no para aislarse del mundo, sino para recuperar cierto equilibrio entre el caos y la calma.

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El silencio compartido y el futuro de las ciudades

“Disminución del ruido del tráfico”. Fuente: Freepik

Cada vez surgen más iniciativas que demuestran que el silencio también puede vivirse en compañía. Caminatas grupales sin hablar, clubes de lectura silenciosos o cafeterías donde se fomenta un ambiente tranquilo son ejemplos de cómo el silencio puede unir en lugar de separar, ofreciendo espacios de conexión sin la presión de hablar constantemente.

El control del ruido del tráfico, el uso de asfaltos más silenciosos, la implantación de cámaras de ruido o la sustitución de maquinaria ruidosa son pasos que ya se están dando en algunas ciudades; a lo que se se suman soluciones naturales como la plantación de árboles o los muros verdes, capaces de absorber sonido y mejorar el entorno. Todo apunta a que el silencio dejará de ser una rareza para convertirse en un criterio más de bienestar, una señal de que, poco a poco, estamos aprendiendo a escuchar lo que el ruido nos había hecho olvidar.

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