Dudas sobre la fiabilidad de los antecedentes penales extranjeros en la nueva regularización

La declaración responsable conlleva penas de falsedad documental si se ocultan delitos previos.

El proceso de regularización extraordinaria de ciudadanos extranjeros en España, impulsado bajo una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) y bajo la presión de Podemos sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, ha situado el debate sobre la seguridad y la verificación de la identidad en el centro de la agenda política y social.

Y es que uno de los pilares fundamentales, y a menudo más controvertidos, de este procedimiento es la exigencia de certificados de antecedentes penales emitidos por los países de origen. La pregunta que flota en el ambiente técnico, jurídico y social es si estos documentos son realmente fiables y qué mecanismos despliega el Estado español para evitar que individuos con perfiles delictivos graves, como los yihadistas por ejemplo, puedan acceder a la residencia legal a través de grietas administrativas.

La administración española, consciente de que no puede auditar internamente los sistemas judiciales de más de un centenar de naciones, no basa su confianza en la simple recepción de un documento. El sistema se apoya en una arquitectura de validación internacional que intenta mitigar el riesgo de fraude. Sin embargo, la efectividad de estos filtros depende en gran medida de la solidez institucional del país emisor y de la diligencia de los servicios consulares. Para entender el alcance de esta fiabilidad, es necesario desglosar los procedimientos que transforman un papel emitido a miles de kilómetros en un documento con plena validez jurídica ante las oficinas de extranjería nacionales.

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Varias personas sostienen una pancarta donde se puede leer Papeles para todos, regularización durante una manifestación de las entidades ciudadana (Fuente: Agencias)
Varias personas sostienen una pancarta donde se puede leer Papeles para todos, regularización durante una manifestación de las entidades ciudadanas (Fuentes: Agencias)

BLINDAJE DIPLOMÁTICO Y SELLO DE LEGALIDAD INTERNACIONAL

Para que un certificado de antecedentes penales tenga la más mínima consideración por parte de un funcionario en España, debe atravesar un proceso de validación que actúa como primera barrera de seguridad. El mecanismo más común es la Apostilla de la Haya, un sello estandarizado que simplifica la legalización de documentos entre los países firmantes de dicho convenio.

Este sello no certifica que el contenido del documento sea cierto en un sentido absoluto, sino que garantiza que la firma y el sello del funcionario que lo emite son auténticos. Es, en esencia, una certificación de la autoridad emisora que reduce drásticamente las posibilidades de falsificación artesanal, ya que los formatos y firmas están registrados internacionalmente.

En los casos en que el país de origen no forma parte del Convenio de la Haya, el proceso se vuelve significativamente más riguroso y lento a través de la vía diplomática. En este escenario, el documento debe ser validado primero por el Ministerio de Asuntos Exteriores del país emisor y, posteriormente, por el Consulado de España en esa nación. Este último paso es crítico para la fiabilidad del sistema.

Los funcionarios consulares españoles en el extranjero poseen un conocimiento profundo de la realidad local y de los formatos oficiales de las autoridades del país donde están destacados. Su labor de cotejo actúa como un filtro humano y técnico que detecta irregularidades que podrían pasar desapercibidas en una oficina de extranjería en suelo español. A esto se suma la exigencia de una traducción jurada si el idioma original no es el castellano, lo que añade otra capa de revisión por parte de un profesional acreditado ante el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

El secretario de antirracismo de Podemos, Serigne Mbayé, interviene durante el acto ‘Regularización son derechos’ (Fuente: Agencias)
El secretario de antirracismo de Podemos, Serigne Mbayé, interviene durante el acto ‘Regularización son derechos’ (Fuente: Agencias)

IMPORTANCIA DE LA COOPERACIÓN POLICIAL

A pesar de estos sellos y validaciones, la fiabilidad absoluta es un concepto esquivo. Existe una realidad innegable: un certificado puede estar formalmente impecable pero ser materialmente incompleto. En países marcados por la debilidad institucional, la corrupción sistémica o la falta de digitalización de sus registros judiciales, es posible que un ciudadano obtenga un certificado «limpio» simplemente porque sus delitos no fueron registrados correctamente o porque el sistema permite la alteración de datos mediante sobornos. Es aquí donde la administración española deja de ser un receptor pasivo de documentos y activa sus propios protocolos de verificación cruzada para proteger la seguridad nacional.

España no se fía únicamente de lo que aporta el solicitante. De forma interna, se realizan consultas de oficio a las bases de datos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Si el extranjero ha tenido alguna estancia previa en el país o en cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea, su rastro aparecerá en el Sistema de Información de Schengen o en las bases de Europol. Estos registros son mucho más fiables que cualquier documento en papel, ya que se basan en intercambios policiales directos y en identificaciones biométricas.

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El problema surge con aquellos individuos que llegan por primera vez a Europa y proceden de zonas con registros inexistentes. En estos casos, la ley se mueve en un equilibrio precario entre el derecho a la regularización y la prudencia de seguridad, asumiendo un margen de riesgo que se intenta compensar con la obligación de mantener una conducta cívica impecable una vez obtenida la residencia temporal.

La secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, interviene durante el acto ‘Regularización son derechos' (Fuente: Agencias)
La secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, interviene durante el acto ‘Regularización son derechos’ (Fuente: Agencias)

DECLARACIÓN RESPONSABLE Y CONTROL PREVENTIVO

Una de las novedades más comentadas en la última fase de la normativa es la introducción de la declaración responsable. Este mecanismo permite que, ante la imposibilidad manifiesta de obtener el documento del país de origen en un plazo razonable —a menudo por el colapso de las administraciones extranjeras o la ruptura de relaciones diplomáticas—, el solicitante pueda declarar bajo juramento que carece de antecedentes.

Si bien esto ha sido interpretado por algunos sectores y formaciones políticas como una relajación de la vigilancia, la realidad jurídica es que la declaración responsable traslada la carga de la prueba y la responsabilidad penal al individuo. Mentir en este documento constituye un delito de falsedad documental que no solo anula cualquier permiso de residencia de forma inmediata, sino que inhabilita permanentemente al ciudadano para futuros procesos de regularización.

Por otro lado, la fiabilidad del proceso también se mide en la capacidad de los ciudadanos para gestionar sus propios antecedentes dentro de España antes de iniciar el trámite de regularización. Muchos extranjeros descubren con sorpresa que, pese a haber sido absueltos en procesos judiciales antiguos, siguen apareciendo en los ficheros policiales. La cancelación de antecedentes penales y policiales es, por tanto, un paso previo indispensable para garantizar que la información que llega a la mesa del instructor es veraz y está actualizada.

El sistema exige que, una vez cumplida la pena y transcurridos los plazos de seguridad que marca la ley, el ciudadano tome la iniciativa de limpiar su historial. Esta proactividad es vista por la administración como un signo de integración y respeto a la legalidad vigente, diferenciando a aquellos que han tenido tropiezos puntuales de quienes mantienen una trayectoria delictiva recurrente. En última instancia, la regularización no es una concesión ciega, sino un contrato de confianza mutua supervisado por una red de consulados, policías y funcionarios que intentan que la seguridad no sea el precio a pagar por la integración social.

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